La comida rápida y obesidad infantil en Estados Unidos

La obesidad infantil se está incrementando una velocidad alarmante en Estados Unidos. De acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention, es más del doble que en las pasadas tres décadas. En 2010, casi el 18% de los niños de edades entre 6 y 19 años eran considerados obesos. Aunque la genética, el comportamiento individual y el ambiente juegan un papel en la obesidad, el incremento en el consumo de la comida rápida es parcialmente culpable.

Consecuencias del obesidad

Ser obeso en tu infancia tiene consecuencias a corto y largo plazo. Los niños obesos tienen mayor probabilidad de tener prediabetes y presión arterial colesterol elevados, dos factores de riesgo para la enfermedad cardíaca. También tienen mayor probabilidad de tener problemas con los huesos y sus articulaciones, al igual que apnea del sueño. La obesidad no sólo afecta la salud física, sino que puede afectar su salud mental también. Los niños obesos frecuentemente tienen baja autoestima y se sienten alejados de sus compañeros.

Estadísticas sobre la comida rápida

Aproximadamente 42% de los niños y adolescentes reportaron que consumían comida rápida con regularidad, indicaron los resultados de una encuesta de 2003 del “Journal of the American Dietetic Association”. La comida rápida es especialmente popular entre los adolescentes de edades entre 11 y 18 años. El diario también reportó que los niños en este grupo de edad consumen comida rápida al menos dos veces por semana. Los niños que consumen estos alimentos regularmente tienen una mayor ingesta de hamburguesas, pizza, papas fritas y soda y una menor ingesta de frutos, vegetales y leche que los niños que no consumen comida rápida con tanta frecuencia. tienen probabilidades de ganar 6 libras por año.

Impacto nutricional

La comida rápida asesta un golpe cuando se trata de calorías, grasa total, grasas saturadas y sodio. Una hamburguesa grande contiene aproximadamente 600 calorías y 35 g de grasa, mientras que una orden pequeña de papas fritas añaden 200 calorías y 10 g de grasa adicionales. Suma una soda pequeña a la mezcla, y estarás observando casi 1,000 calorías en una sola comida. El problema con la comida rápida no es sólo qué nutrientes consumen los niños; también se trata de los que no consumen. Los niños que consumen comida rápida con regularidad tienen menor probabilidad de cumplir sus necesidades nutricionales y tienen una deficiencia en vitaminas A y C.

Un dato sobre las bebidas gaseosas

Con el incremento en el consumo de comida rápida también viene una ingesta incrementada de bebidas gaseosas, que son altas en calorías y azúcar y no ofrecen ningún nutriente. De acuerdo con un artículo de 2003 en “The American Journal of Clinical Nutrition", del 64 al 83% de niños y adolescentes en edad escolar consumen soda. Un incremento en este consumo viene con un incremento en el riesgo de obesidad, al igual que otras implicaciones nutricionales en la salud. Conforme incrementa el consumo de bebidas gaseosas, el consumo de leche y agua disminuye. La leche es rica en muchos nutrientes, incluyendo vitamina D, vitamina B12, vitamina B2, proteína y calcio. Muchos niños tienen deficiencias en estos nutrientes debido a la disminución en el consumo de leche, afirma el reporte.

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Escrito por elle paula | Traducido por laura de alba