La comida rápida y el aumento de la obesidad

Las cinturas se están expandiendo con el incremento en el consumo de comida rápida. Las grandes porciones de la comida rápida, su gran cantidad de energía o su densidad calórica y sus sabores preferidos (grasos, salados y dulces) están detrás del incremento de la obesidad. Pero el alto consumo de grasa, de grasa saturada, de bebidas endulzadas con azúcar y de calorías también está asociado con las dietas de mala calidad. Para revertir la tendencia a la obesidad se requiere convencer a las personas de elegir alimentos más saludables. Una educación pública mejor puede ser la clave para lograr que los alimentos saludables sean más competitivos.

Obesidad

Un índice de masa corporal (BMI por su sigla en inglés) mayor, el aumento de peso y un menor éxito al intentar mantener la pérdida de peso son factores asociados con la comida rápida. Las personas suben de peso y, eventualmente, pueden llegar a ser obesas, cuando hay un desequilibrio en las calorías consumidas y el nivel de actividad física de una persona. Sin embargo, la cantidad de peso que las personas ganan bajo ciertas circunstancias es una relación complicada entre los genes, el metabolismo, la cultura, el comportamiento, el ambiente y la situación socioeconómica. El comportamiento y el ambiente son los factores clave que afectan a la obesidad y, a menudo, interactúan. Qué comes y cuánto te ejercitas, por ejemplo, son factores en los que influyen las opciones disponibles, y en el caso de los niños influyen las prioridades establecidas por los adultos.

Conveniencia

Un reporte de Michigan del año 2011 de U.S. Centers for Disease Control and Prevention descubrió que la conveniencia de la comida rápida es una razón importante para la obesidad y que la razón principal por la que los adultos en Michigan fueron a los restaurantes de comida rápida fue la conveniencia. Aquellos que regularmente consumieron comida rápida fueron del 60 al 80 por ciento más propensos a volverse obesos que las personas que no lo hicieron. Esa relación se mantuvo a través de todos los estratos educativos, raciales y de ingresos. Los investigadores sugirieron que tener información nutricional detallada más fácilmente disponible en restaurantes de comida rápida podría alentar a las personas a optar por las opciones saludables.

Disponibilidad

La comida rápida está disponible de forma tan abrumadora en algunos lugares, particularmente en áreas de bajos ingresos, que las comunidades sin supermercados u otros accesos convenientes a productos frescos y otras alternativas saludables han llegado a ser conocidas como "desiertos alimentarios". No obstante, una investigación llevada a cabo por la Gillings School of Public Health en la University of North Carolina y reportada en la edición de julio del año 2011 de "Archives of Internal Medicine" sugiere que se requeriría más que proporcionar un mayor número de supermercados para fomentar la elección de mejores opciones. Como era de esperarse, en áreas de bajos recursos hubo una fuerte correlación entre la disponibilidad de la comida rápida y su porcentaje en la dieta. Pero no hubo una relación entre vivir cerca de un supermercado y comer más productos frescos. Además de lograr que la comida saludable esté disponible (y que tenga precios atractivos y competitivos), los investigadores concluyen que es necesario educar a las personas acerca de la elección de comida saludable.

Calidad

El aumento en el consumo de la comida rápida básica como las papas fritas, la carne roja, la harina blanca procesada y los refrescos azucarados es una importante causa del aumento de peso y la obesidad en Estados Unidos. Los datos de tres encuestas diferentes que siguieron a 120.000 hombres y mujeres estadounidenses de peso normal durante 20 años descubrieron que las personas subieron más de 16 libras a lo largo de ese período de tiempo, y que la mayor parte de ese peso fue debido a la comida rápida, aunque la inactividad y la falta de sueño también estuvieron asociados. La Harvard School of Public Health también reportó que las verduras, las frutas, los granos enteros, las nueces, el yogur y los productos lácteos bajos en grasa se asociaron con un peso estable o un aumento de peso menor. Nuevamente, la educación es necesaria para fomentar la elección de mejores opciones de alimentos.

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Escrito por kim joyce | Traducido por juliana star