Cómo comer grosellas

Las grosellas son un placer de verano, con variedades verdes, rojas y rubias que encierran un dulce sabor a tarta dulce en sus tamaños más pequeños. De forma, tamaño y color similar a las uvas, estas frutas de mitad del verano se comen mejor crudas en el punto de madurez, o cocidas con azúcar para destacar su sabor característico y aportando sabores complejos a pasteles, mermeladas, conservas agridulces y salsas.

Grosellas crudas

Come grosellas frescas si son dulces y están maduras. Aunque las variedades tempranas y tardías, más firmes son buenas para cocinar, elige las que ceden al tacto para comer crudas. Estas bayas tendrán más azúcar y menos acidez, haciéndolas un ingredientes inesperado en una ensalada de verano, con un toque de crema batida o para comer con la mano como una golosina fresca. Las grosellas están en su punto para comer frescas en julio y agosto. Elige las variedades más suaves cuando compres grosellas para comer crudas.

Grosellas como postre

El sabor característico de las grosellas se mantiene bien en una variedad de postres horneados. Las grosellas requieren poca cocción para el postre helado de verano, hecho de azúcar, grosellas y yogur. Cocina y aplasta las grosellas con azúcar y úsalas en uno de tus postres favoritos, incluyendo tartas, crujientes, pasteles o tortas para darle un giro refrescante a estos postres clásicos. Usa grosellas en tus postres para disfrutar de su complejidad o mézclalas con tu fruta de verano favorita para conseguir una combinación más dulce.

Salsas de grosellas

Las salsas de grosellas se hacen fácilmente con grosellas, azúcar y hierbas. Combinadas con carnes rojas, cerdo y pescados grasosos, complementan muchas comidas. La salsa de grosella y salvia se usa como acompañamiento para varios cortes de cerdo, mientras que la caballa combina bien con salsa cremosa. Experimenta distintas salsas con tus comidas mientras sea la época de grosellas, o congélalas para usar durante el año.

Conserva agridulce y mermelada de grosella

Las grosellas son quizás más famosas por su uso en mermeladas y jaleas. La baya dulce y suave crea una espectacular mermelada de fruta, y suele combinarse con otras para crear variedades como la mermelada de grosella y pasas, y la de grosella y fresa. Su acidez también la hace un ingrediente viable para conservas agridulces, usada en las recetas indias así como en las contemporáneas. Mezclada con coco, chiles y hojas de curry, sirve una salsa agridulce de grosellas junto con carne o arroz, para conseguir una combinación sabrosa, dulce y especiada.

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Escrito por maxine wallace | Traducido por susana lópez millot