Colágenno y elastina en la piel

Si no puedes adelgazar esos últimos difíciles dos kilos y medios, échale la culpa a tu piel. Tu piel es el órgano más grande de tu cuerpo -pesa unos tres kilos- y con razón es tan pesada porque está repleta de agua y varios lípidos, minerales, agentes químicos y proteínas. Dos de esas proteínas -el colágeno y la elastina- son responsables del soporte y la elasticidad de tu piel.

Desenmarañar las capas

Tu piel está compuesta por tres capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis, o capa subcutánea. La epidermis y la capa más externa y la más delgada. Es responsable de proteger tus órganos internos de las inclemencias del medio ambiente. La capa subcutánea es la más profrunda. Contiene tejido graso que protege tus órganos y juega un importante papel en la regulación de la temperatura. La dermis, que la capa intermedia, alberga al colágeno y la elastina. Esta capa es la responsable de soportar tu piel y también contiene los receptores del dolor y el tacto.

Sopórtate a ti mismo

El 75 por ciento de tu piel está compuesto por colágeno. La proteína proporciona un soporte estructural a tu piel y determina cuán firme es. Sin colágeno, tu piel literalmente se caería de tu cuerpo. El colágeno está compuesto de fibroblastos, que se encuentran en la capa dérmica. Los fibroblastos también producen elastina.

Todo tiene que ver con el rebote

La elastina le otorga a la piel su rebote o elasticidad. La proteína le permite a tu piel que retome su forma natural después de estirarse o contraerse. Cosméticamente, el colágeno y la elastina son responsables de demorar el desarrollo de arrugas.

La edad y la piel

A medida que envejeces, la producción de colágeno y elastina de tu piel se vuelve más lenta. Este proceso, que se denomina envejecimiento intrínseco, comienza sutílmente alrededor de tus 20 años de edad y se acelera cuando vas envejeciendo. Pierdes aproximadamente un 1 por ciento del colágeno de tu piel por año después de haber cumplido tus 20 años y, con el transcurso del tiempo, aparecen las arrugas y la flacidez. Si bien no puedes controlar el envejecimiento intrínseco, sí puedes controlar la exposición a los factores externos -o envejecimiento extrínseco- que también dañan la piel. Los rayos ultravioletas del sol, por ejemplo, penetran en tu piel y descomponen el colágeno y la elastina. Los rayos UV también hacen que la producción del nuevo colágeno sea más lenta. Otros factores de envejecimiento extrínseco incluyen fumar, consumir alcohol, una mala dieta y repetidas expresiones faciales.

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Escrito por elle paula | Traducido por irene cudich