Cómo cocinar con tomates congelados

Cuando la cosecha de tomates frescos desborda a fines del verano, una solución rápida es poner todos los que sobran en el congelador. Éste método de conservación casero requiere simplemente enjuagar, quitar los centros y colocar los tomates en una fuente para congelarlos en forma individual. Guardados en bolsas para congelador, estos vegetales bajos en calorías y ricos en vitaminas están listos al momento para incluirlos en una comida nutritiva. Aunque al congelarlos se conserva el sabor de los tomates recién cosechados, la piel se pone dura y la textura se vuelve muy blanda y es mejor usarlos en preparaciones donde el sabor prevalezca sobre la forma.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Olla
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Cebolla mediana picada
  • 3 o 4 dientes de ajo picados
  • Hojas de albahaca (basil) fresca picada
  • Hojas de tomillo (thyme) frescas
  • Hojas de mejorana (marjoram) fresca picada
  • Hojas de orégano fresco picado
  • Sal
  • Pimienta (pepper) molida
  • Licuadora

Instrucciones

    Salsa

  1. Sostén un tomate congelado debajo del agua tibia del grifo por 20 a 30 segundos para descongelar la piel. Pela el tomate tirando de la piel floja y descartándola Repite el proceso con cuatro a seis tomates grandes u ocho a diez de tamaño mediano.

  2. Coloca los tomates pelados en un bol para descongelarlos hasta que estén lo suficientemente blandos para machacarlos. Pisa los tomates con un tenedor y apriétalos con la mano para romperlos en trozos pequeños.

  3. Cocina 2 a 3 cucharadas de aceite, una cebolla mediana picada y tres a cuatro dientes de ajo picados, dependiendo de tus preferencias, a fuego medio en una olla grande, revolviendo hasta que los vegetales tengan un color dorado. Agrega los tomates pisados a la olla junto con 2 a 3 cucharadas de hierbas frescas picadas como albahaca, tomillo, mejorana y orégano. Condimenta la mezcla ligeramente con sal y pimienta negra recién molida.

  4. Revuelve continuamente hasta que la mezcla hierva. Baja el fuego a medio y cocina a fuego lento por una hora, tapada, para hacer una salsa con trocitos para servir sobre pasta. Para una salsa más suave, cocina a fuego lento por otros 30 a 45 minutos hasta que la salsa espese.

  5. Deja enfriar la mezcla, y hazla puré en una licuadora.

    Sopas y guisados

  1. Descongela la superficie exterior de los tomates colocándolos brevemente bajo agua tibia del grifo. Retira la piel.

  2. Corta los tomates congelados antes de que se descongelen por completo para evitar que el jugo caiga sobre la superficie de trabajo. Corta los tomates en trozos grandes para hacer guisado de carne y frijoles que tiene un largo tiempo de cocción. Corta trozos más pequeños para sopas de vegetales de cocción más rápida.

  3. Agrega tomates congelados cortados a sopas livianas a base de caldos alrededor de 10 a 15 minutos antes de servir para mantener el sabor fresco de los tomates. mezcla el vegetal cortado en sopas y guisados sustanciosos en la olla de cocción lenta en el comienzo del proceso de cocción para que el sabor se mezcle con los otros ingredientes y condimentos.

Consejos y advertencias

  • Sustituye los tomates frescos pelados por tomates congelados en un gazpacho para disfrutar de su sabor fresco incluso cuando estén fuera de temporada.
  • Condimenta las salsas de tomate muy ligeramente con sal mientras se cocinan, ya que los sabores se intensifican cuando la humedad se evapora y la salsa se espesa.

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Escrito por denise schoonhoven | Traducido por maria eugenia gonzalez