Cómo cocinar setas en el horno

Las setas son una rica fuente de nutrientes como las vitaminas D y B, según la Universidad del Distrito de Columbia; 2,5 tazas cuentan como una porción diaria de verduras. Al cocinar las setas solas, se les proveerá un sabor asado y puedes agregarlas en otro plato o como complemento en carnes como un bistec. Una alternativa es rellenar los sombreros y servirlos como guarnición o aperitivo.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • 30 setas enteras
  • 4 onzas (113,4 g) de pan rallado
  • 4 onzas (113,4 g) de queso parmesano rallado
  • 4 onzas (113,4 g) de queso cheddar rallado grueso
  • 4 onzas (113,4 g) de nata espesa
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta

Instrucciones

  1. Lava bien las setas con agua corriente. Si vas a rellenar los sombreros, retira los tallos y córtalos.

  2. Coloca una capa de setas en una molde para hornear. No dejes que los sombreros se superpongan.

  3. Vierte aceite de oliva en una sartén. Cocina los tallos hasta que estén suaves y traslúcidos; deja a un costado para que se enfríen. Saltea este paso si cocinarás las setas sin rellenarlas.

  4. Mezcla el queso cheddar grueso y la nata espesa, las 3 onzas (113,4 g) de queso parmesano y pan rallado, sal y pimienta a gusto. Agrega los tallos cocidos y mezcla bien. Coloca el relleno en la manga pastelera y rellena los sombreros. Saltea este paso si vas a cocinar las setas sin rellenarlas.

  5. Pincela una capa suave de aceite sobre las setas en el molde. Precalienta el horno a 375 grados Fahrenheit (190,5 grados Celsius) y cocínalas hasta que tengan los bordes dorados y crujientes.

  6. Retira el molde del horno y deja reposar las setas durante cinco minutos. Coloca las setas en un plato para servir o incorpóralas en otra receta.

Consejos y advertencias

  • Si vas a rellenar los sombreros, rocía la mezcla restante de queso parmesano rallado y pan rallado sobre los sombreros antes de cocinar para realzar el sabor.
  • Ten cuidado cuando elijas las setas en la tienda. Los sombreros dañados o magullados pueden afectar el sabor de la comida.

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Escrito por darla ferrara | Traducido por silvina ramos