Cómo cocinar ravioles en el horno

Hornear ravioles frescos abre un nuevo mundo de "pasta-bilidad" que no lo consigues con la pasta seca. Los ravioles frescos son un bocado agradable y con más sabor, aunque no los cocines al dente. Cuando los horneas, los ravioles frescos desarrollan una consistencia agradable que estalla con el sabor de la salsa que absorbe y de los azúcares que caramelizan su superficie, algo que no logras hirviéndolos. Si utilizas ravioles caseros o comprados frescos, hornearlos les agrega complejidad a su sabor, aroma y color.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • Ravioles frescos o congelados
  • Salsa
  • Una bandeja poco profunda y ancha
  • Una cuchara
  • Papel de aluminio
  • Hierbas frescas o queso, opcional

Instrucciones

  1. Calienta el horno a 350 grados Fahrenheit.

  2. Calienta una salsa envasada en una cacerola, o haz tu propia salsa desde cero. Elige salsa a base de mantequilla o de crema ligera, como por ejemplo mantequilla de ajo y salvia o salsas a base de aceite, como pesto.

  3. Mezcla la salsa con agua o caldo, usando una proporción 4:1. Por ejemplo, mezcla 1/4 de taza de líquido por cada taza de salsa. Los ravioles absorberán el líquido adicional, y la salsa se reducirá y regresará a su espesor normal. Mezcla el agua con las salsas basadas en aceite y mantequilla en forma uniforme; los ravioles absorberán el agua y cualquier remanente se evaporará.

  4. Esparce una capa de 1/4 a 1/3 pulgada de salsa en el fondo de un plato poco profundo y ancho o plato de gratinado con una cuchara. Coloca los ravioles encima de la salsa, dejando un espacio de 1/4 pulgada de distancia entre ellos. Pon salsa a los ravioles con moderación, para no enmascarar su sabor y añade más salsa a gusto al servir, si así lo deseas.

  5. Esparce una capa de 1/4 a 1/3 pulgada de la salsa por encima de los ravioles con el dorso de una cuchara. Cubre cada parte de los mismos así la masa no queda expuesta. Cubre el plato firmemente con papel de aluminio

  6. Hornea los ravioles frescos durante unos cinco minutos, luego retira el papel de aluminio. Voltea los ravioles en la salsa y hornéalos otros tres a cinco minutos. Agrega más salsa para cubrirlos, si es necesario. Hornea los ravioles congelados durante 10 minutos, retira el papel y hornéalos otros 5 minutos.

  7. Retira los ravioles del horno y déjalos asentarse durante varios minutos para que se afirmen.

  8. Revuelve los ravioles y sírvelos como están o agrega más salsa a gusto. Adórnalos con hierbas frescas, queso rallado o gremolata, una mezcla de perejil fresco, cáscara de limón y ajo picado.

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Escrito por a.j. andrews | Traducido por marcela carniglia