Cinco funciones del sistema muscular

El sistema muscular del cuerpo se compone de los músculos esqueléticos, cardíacos y lisos. Los músculos esqueléticos se adhieren principalmente al esqueleto y se mueven voluntariamente o por reflejo. El músculo cardíaco pertenece al corazón y se contrae de manera involuntaria. Por último, el músculo liso se encuentra en los vasos sanguíneos, los ojos, los folículos pilosos y las paredes de una serie de órganos, como el estómago y los intestinos.

Los músculos esqueléticos crean movimiento

La función principal de los músculos esqueléticos es producir movimientos bruscos y ligeros voluntarios para mantenerte con vida. Los movimientos grandes implican caminar, pararse, tomar alimentos, cocinar, girar en una silla, correr, practicar deportes y levantar peso. Las habilidades motoras ligeras o los movimientos pequeños son masticar, cerrar los ojos, pestañear, escribir a máquina y a mano y hablar. Los músculos esqueléticos también se contraen como un reflejo al estímulo, como quitar la mano de una taza de café muy caliente o pestañear cuando una pestaña se aloja en la superficie del ojo.

Los músculos esqueléticos protegen los órganos

Los músculos abdominales y de la zona lumbar ayudan a proteger tus órganos vitales. La cavidad abdominal no se encuentra protegida por huesos del mismo modo que la caja torácica protege el corazón y los pulmones. El músculo recto mayor del abdomen, los músculos oblicuos que se encuentran en los laterales del torso y el músculo transverso del abdomen, que se extiende de lado a lado en la parte frontal de la cavidad abdominal, protegen los órganos en la parte frontal y los costados. En la zona lumbar, el músculo dorsal ancho, el músculo cuadrado lumbar y el músculo psoas, que se extienden desde la parte inferior de la caja torácica hasta los huesos pélvicos, protegen los órganos desde la parte posterior de la cavidad abdominal.

El músculo cardíaco bombea sangre

La contracción del músculo cardíaco es involuntaria y está principalmente controlada por el propio sistema eléctrico del corazón, con y sin influencia de factores en la sangre. El corazón es responsable de recibir la sangre de los músculos, bombearla hacia los pulmones, recibirla desde los pulmones y bombearla hacia las arterias para alimentar a todo el cuerpo. Cuando el músculo cardíaco no recibe la cantidad suficiente de sangre a causa de un tejido cardíaco muerto o la falta de oxígeno, padecerás un infarto.

El músculo liso promueve la digestión

El músculo liso se encuentra en el estómago y los intestinos y funciona para procesar los alimentos que consumes. Las contracciones involuntarias del estómago y los intestinos promueven la digestión y el traslado de los alimentos a través del tracto digestivo y, en última instancia, dirigen las sustancias no digeribles hacia el recto.

El músculo liso permite el flujo sanguíneo

Las paredes de los vasos sanguíneos tienen músculos lisos. Cuando el corazón se contrae, las arterias se expanden para aceptar la sangre. Los músculos lisos de las arterias se contraen para empujar la sangre a lo largo de todos los sistemas de vasos sanguíneos del cuerpo y, por último, impulsan la sangre desde las arteriolas hacia los capilares para que regrese al corazón. Cuando se acumula placa en las paredes, las arterias se endurecen y los músculos no se contraen del modo correcto.

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Escrito por paula quinene | Traducido por valeria d'ambrosio