CID en el embarazo

La coagulación intravascular diseminada, también conocida como CID, es un trastorno sanguíneo poco común que amenaza la vida y que puede presentarse de manera espontánea. Generalmente, se desencadena por la exposición a ciertas sustancias venenosas, heridas grandes o una infección grave. Esta también puede ser provocada por complicaciones durante el parto. Si no se trata rápidamente, puede ser fatal para la madre y para el bebé.

Embarazo y coágulos de sangre

La sangre contiene partículas celulares diminutas llamadas plaquetas y otros factores de coagulación que forman redes de coágulos en un sitio de la lesión para detener el sangrado. Durante el embarazo, los niveles de factores de coagulación aumentan y la función de las plaquetas cambia, lo que permite que se formen coágulos con más frecuencia y rapidez. Los trastornos de coagulación, como el CID, tienden más a ocurrir durante el embarazo. Esta es una afección rara, pero según un artículo de 2009 en "Thrombosis Research", hasta el 5% de los casos de CID se desencadena por complicaciones durante el parto.

Progresión de la CID

Los activadores de la CID en el embarazo incluyen la separación prematura de la placenta de la pared uterina, infecciones graves, el escape del líquido amniótico que rodea al feto en el torrente sanguíneo de la madre y lesiones en el útero o en el feto. Cuando se activa, se empiezan a formar coágulos en todo el torrente sanguíneo. Los coágulos se alojan en los vasos sanguíneos pequeños, e impiden la circulación a los órganos internos. Los factores de coagulación en la sangre se acaban pronto por la formación de muchos coágulos, y la fase de coagulación de la CID es seguida por una fase de sangrado. Las personas pueden morir por pérdidas excesivas de sangre o por la falla de algún órgano si no se trata rápidamente.

Síntomas

La CID puede dañar los pulmones, lo que dificulta la respiración, y los riñones pueden dejar de funcionar. La fase de sangrado se caracteriza por pequeños hematomas, que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. Las encías y las mucosas pueden estar lastimadas o con sangrado. Las lesiones menores, como la herida de una inyección, continúan sangrando porque hay niveles inadecuados de plaquetas y de factores de coagulación en la sangre. Una hemorragia de las heridas más grandes pueden ser la primera señal y la más peligrosa de la CID.

Tratamiento

El primer paso para tratar la CID es eliminar las causas lo antes posible. Durante el embarazo, esto generalmente significa el parto. Se da a la mujer factores de coagulación para reemplazar a los que ha utilizado durante la fase de coagulación de la CID. Se le puede dar una transfusión de sangre larga para reemplazar la mayor parte de la sangre perdida con nuevas células rojas, plaquetas y otros componentes de la sangre. Si la mujer sigue sangrando, se debe realizar una histerectomía para detener la hemorragia.

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Escrito por stephanie draus, nd | Traducido por mayra cabrera