Ciclismo y Fatiga

La gente ha montado vehículos autoalimentados de dos ruedas para el transporte, la recreación y el deporte desde principios del siglo 17. Los materiales utilizados en la fabricación de bicicletas han cambiado significativamente y las bicicletas modernas son casi irreconocible ante las de madera y hierro antiguas. A pesar de los cambios tecnológicos en la fabricación y el diseño de las bicicletas, el motor que conduce una bicicleta - tu cuerpo - sigue siendo el mismo y montando demasiado lejos o demasiado rápido todavía provoca fatiga. La fatiga es causada por una variedad de reacciones fisiológicas.

Acumulación de Ácido Láctico

El ciclismo es predominantemente una actividad aeróbica. La grasa y los carbohidratos se descomponen para formar una sustancia energética llamada trifosfato de adenosina, que proporciona poder a tus contracciones musculares. Si manejas demasiado rápido, tu cuerpo es incapaz de tomar el oxígeno suficiente para que este proceso ocurra. Esto se traduce en la ruptura incompleta de los hidratos de carbono en un entorno libre de oxígeno. El subproducto de este tipo de actividad se denomina ácido láctico, el cual es, en términos simples, el responsable de la sensación de ardor que se siente cuando se trabaja muy duro. Grandes cantidades de ácido láctico hará que vayas más despacio o incluso que te pares y sólo serás capaz de continuar una vez que haya descansado y los niveles de ácido láctico se hayan reducido.

La escasez de combustible

Tu cuerpo utiliza dos combustibles principales al montar en bicicleta: grasa y carbohidratos. Si bien es poco probable que te quedes sin grasa, incluso durante el paseo en bicicleta más largo, es posible que te quedes sin carbohidratos. Los hidratos de carbono se almacenan en los músculos en forma de glucógeno. El glucógeno es un acumulador de energía localizada que sólo puede ser utilizado por los músculos en el que esté localizado. Si estas acumulaciones se agotan, tus músculos se fatigan y sólo se recuperarán tras el descanso y la nutrición adecuada. Los corredores llaman a este agotamiento de las reservas de glucógeno muscular "choque contra la pared", mientras que los ciclistas lo llaman "bonking". Puedes reducir al mínimo el agotamiento de glucógeno, y por lo tanto la fatiga, consumiendo los hidratos de carbono adecuados antes y durante tus paseos en bicicleta.

Fatiga Muscular Local

Al hacer que tus pedales den vueltas y vueltas utilizas tus músculos de las piernas - específicamente tus cuádriceps, isquiotibiales y tus músculos glúteo mayores. Una de las adaptaciones que experimentarás como resultado de la práctica regular del ciclismo es un aumento en la resistencia muscular local. El aumento de la resistencia muscular es el resultado de un aumento en las células productoras de energía llamadas mitocondrias y un aumento en el tamaño y número de fibras musculares aeróbicas. Cuanto mayor sea tu resistencia muscular local, más resistentes serán tus músculos ante la la fatiga, lo que significa que tus músculos puedan trabajar más tiempo antes de cansarse.

Poca Aptitud Cardiovascular

Tu sistema cardiovascular está formado por el corazón, los pulmones, la sangre y los vasos sanguíneos, y es el responsable de tomar, transportar y utilizar el oxígeno. Si tienes mala condición física cardiovascular, tus músculos no recibirán el oxígeno esencial que necesitan para una actividad prolongada y tendrás que reducir tu velocidad o incluso detener la bicicleta. La capacidad del corazón y los pulmones, el recuento de glóbulos rojos y la densidad capilar afectan tu rendimiento sobre la bicicleta y cuanto mejor sea la condición de tu sistema cardiovascular, menor será la fatiga que experimentarás. La aptitud cardiovascular, y por lo tanto tu resistencia a la fatiga, aumenta con el ejercicio regular.

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Escrito por patrick dale | Traducido por florencia s. buera