Ciclismo y calambres en las piernas

Imagínate lo que pasaría si estuvieras montando tu bicicleta y que de repente ya no pudieras mover las piernas. Trabados en espasmos dolorosos, los músculos de las piernas no podrían seguir pedaleando y tú podrías posiblemente estrellarte, al intentar bajarte con unas piernas que no se mueven. Calambres musculares como estos pueden afectar a cualquier ciclista y si bien hay varias cosas que puedes hacer para minimizar la ocurrencia, los calambres siguen siendo un misterio y los científicos ni siquiera están seguros de qué los causa exactamente.

Síntomas y causas

Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS), un calambre es simplemente un músculo que se ha contraído involuntariamente y no se relaja. El músculo contraído normalmente se vuelve muy duro y causa dolor considerable. Debido a que los músculos son responsables del movimiento del esqueleto, es posible que no puedas mover la articulación adyacente al músculo bloqueado. Mientras que algunos científicos creen que la falta de electrolitos esenciales para la función muscular, tales como el calcio, el potasio y el magnesio pueden causar los calambres, otros sospechan que una disfunción en los reflejos de los nervios hace que la médula espinal estimule el músculo de forma continua. La duración de un calambre puede ser de sólo segundos hasta más de 15 minutos y por lo general, ocurren cerca del final de un entrenamiento intenso o poco después de ello.

Grupos musculares afectados

De manera significativa para los ciclistas, la AAOS informa que los músculos más propensos a los calambres son los mismos utilizados en el ciclismo: cuádriceps, isquiotibiales y gemelos, los cuales aquellos en la parte frontal y posterior del muslo y la pierna, respectivamente. La organización señala que mientras que cualquier músculo esquelético está sujeto a los calambres, los músculos como estos que abarcan dos articulaciones, son más susceptibles.

Tratamiento

Hay algunas cosas que puedes hacer durante un calambre en la pierna para acortar su duración. Primero, si el dolor del calambre no te ha dejado ya, deja de conducir. A continuación, empieza a masajear y ejercer una presión ligera sobre el músculo acalambrado. El estiramiento del músculo afectado parece también ayudar, aunque esto puede ser difícil debido al dolor y al hecho de que no puedes mover el músculo necesario. Aplicar calor a la zona acalambrada también parece ayudar a aflojar el músculo.

Prevención

Aunque se desconoce la causa exacta de un calambre muscular, varias estrategias preventivas parecen disminuir la probabilidad de sufrir uno. Mantener un alto nivel de condición física es útil; los ciclistas son más propensos a los calambres al principio de la temporada, cuando aún no están relativamente aptos. Un buen calentamiento y rutina de estiramiento también es beneficioso. Mantente hidratado tomando bebidas deportivas ricas en electrolitos y come barras energéticas altas en carbohidratos durante los recorridos largos. Los recorridos vigorosos en altas temperaturas parecen provocar calambres, al igual que los electrolitos perdidos durante la sudoración excesiva. Los ciclistas mayores también parecen ser más propensos a los calambres.

Consideraciones

Debido a que los calambres en las piernas pueden ser potencialmente debilitantes, toma precauciones especiales si harás un recorrido que incluya múltiples factores de riesgo de calambres, por ejemplo si eres un ciclista mayor en un recorrido centenar o de 100 millas, cuando haga calor. Lleva muchos líquidos y barras energéticas y viaja con un acompañante que pueda pedir ayuda, de ser necesario. Detente y estírate de vez en cuando y sobre todo, trata de no esforzarte demasiado.

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Escrito por ryan tubbs | Traducido por ana karen salgado beltrán