Cicatrización normal de heridas y ampollas

Como tu superficie de contacto con el medio externo, tu piel es vulnerable a las ampollas, cortes, raspaduras y otras heridas. Los complejos sucesos celulares implicados en la cicatrización de la piel comienzan casi inmediatamente después de que sufres una lesión. Las ampollas y otras heridas que se extienden más allá de la región superficial de tu piel forman cicatrices como parte del proceso de curación. El tamaño y la severidad de una ampolla influyen en el tiempo requerido para la curación y la importancia del proceso cicatrizal que se produce.

Estructura de la piel

Conocer un poco acerca de la estructura de la piel te ayudará a entender el proceso normal de curación de las ampollas y la formación de cicatrices. Tu piel se compone de dos regiones, la epidermis externa y la dermis subyacente. La epidermis se compone principalmente de capas de células llamadas queratinocitos. La epidermis no contiene vasos sanguíneos. La dermis nutre y da soporte a la epidermis, contiene vasos sanguíneos, nervios y células del tejido conjuntivo llamadas fibroblastos. El colágeno y otras proteínas producidas por los fibroblastos son importantes en la formación de cicatrices y la curación de las heridas.

Inflamación

La inflamación es el primer paso en el proceso de curación normal de las ampollas. El daño a los tejidos que causa la formación de ampollas provoca la liberación de mensajeros químicos que alertan del cuerpo de que se ha producido una lesión. Las células sanguíneas blancas especializadas se mueven al sitio de la ampolla para eliminar las células muertas de la piel y proteger la zona de la infección. El flujo de sangre aumenta en la zona lesionada y los vasos sanguíneos dejan salir algo de su contenido, lo que desarrolla el proceso inflamatorio alrededor de la ampolla y un aumento a corto plazo del líquido dentro de la cavidad de esta.

Posible resolución

La profundidad de la separación de las capas de la piel por una ampolla dicta el siguiente paso en el proceso de curación. Las ampollas pequeñas y superficiales confinadas a la epidermis a menudo se curan en pocos días cuando el líquido es reabsorbido en el torrente sanguíneo. No hay cicatrices con las ampollas epidérmicas superficiales. Las ampollas asociadas con el daño a la capa basal de la epidermis o la dermis profunda tardan más en resolverse debido a que deben ocurrir procesos curativos adicionales.

Reemplazo

Las ampollas profundas progresan de la inflamación hacia el siguiente paso en el proceso de curación, la fase proliferativa. Las nuevas células de la piel se producen a un ritmo rápido para reemplazar a las perdidas por la lesión. El tiempo requerido para producir un número suficiente de nuevas células de la piel varía, dependiendo del tamaño de la ampolla. La edad avanzada detiene la producción de células de la piel y prolonga el tiempo de curación. La mala circulación y la malnutrición también afectan la cicatrización de las heridas. El desarrollo de una infección en una ampolla prolonga el proceso de curación y puede ampliar la zona de daño tisular. Por lo general, debido a esto, es mejor no perforar una ampolla, porque la abertura proporciona una ruta de entrada para las bacterias.

El colágeno y la formación de cicatrices

A medida que se produce el reemplazo de células de la piel, los fibroblastos de la dermis producen colágeno. Esta proteína fibrosa llena el área dañada y forma una matriz en la que las nuevas células de la piel se alinean. El colágeno que se forma durante el proceso de curación constituye el componente principal de una cicatriz. Con pequeñas ampollas, las cicatrices pueden ser apenas perceptibles.

Remodelación y maduración

El nuevo tejido cicatrizal sigue experimentando cambios después de que los otros procesos de cicatrización normal de una ampolla han concluido. La modificación de una nueva cicatriz, conocida como remodelación, puede continuar durante meses a años, dependiendo de la profundidad y la gravedad de la ampolla. Las fibras de colágeno de una ampolla en curación forman uniones cruzadas a medida que la cicatriz madura, lo que confiere una mayor resistencia a la piel dañada. Las cicatrices se contraen a medida que maduran, por lo que se encogen con el tiempo. El proceso de maduración de la cicatriz intenta restaurar el área lesionada a una condición que se aproxima mucho a la piel normal. La fuerza de la piel en una cicatriz madura, sin embargo, es significativamente menor que la de la piel normal.

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Escrito por dr. tina m. st. john | Traducido por mar bradshaw