El ciberacoso y su impacto en el desarrollo emocional de un niño

El acoso ha estado ahí por mucho tiempo. Los acosadores intentan ejercer poder y sentirse más fuertes y capaces cuando de hecho se sienten pequeños e insignificantes por dentro. Los medios sociales e Internet le dan a los acosadores otro medio para molestar, dañar y abusar de sus víctimas. Aunque algunos acosadores superan ese comportamiento, las repercusiones emocionales para las víctimas pueden durar toda una vida.

El acoso se vuelve viral

Gordon Blood, el jefe del departamento de ciencias y trastornos de la comunicación en Penn State, describe el acoso social como una situación en donde un niño trata de hacer amigos con sus compañeros y es rechazado. Esto puede ser tan doloroso como el acoso físico o verbal, en donde el acosador golpea o pone apodos a la víctima. Todos estos tipos de acoso solían pasar cara a cara en la escuela y las víctimas al menos se sentían seguras en sus hogares. En esta era de ciberacoso, el acoso puede volverse viral en Internet y ejércitos de acosadores y observadores pueden unirse a la lucha, muchos de los cuales son extraños. El impacto emocional de este acoso extendido puede ser incluso mayor que el acoso cara a cara.

Diferencias de edad

Richard Donegan discutió las repercusiones emocionales del ciberacoso en los diferentes grupos de edad en "The Elon Journal of Undergraduate Research in Communications". Los estudios muestran que los estudiantes de edad elemental tienen mayor probabilidad de sentirse tristes cuando son acosados, pero los estudiantes de secundaria y preparatoria tienen mayor probabilidad de experimentar enojo y frustración cuando son victimizados. La tristeza es la primera respuesta al acoso, pero al contrario de los niños más pequeños, los adolescentes más grandes luchan por probarse a sí mismos con sus compañeros. Esto da como resultado la frustración y la ira. Desafortunadamente, existen implicaciones clínicas serias tanto para la tristeza como para la ira. Incluso los niños pueden deprimirse clínicamente y Donegan cita estudios intensivos que conectan la depresión de los niños con el ciberacoso. Los niños mayores que experimentaron ira crónica por la victimización con el ciberacoso tuvieron mayor probabilidad de exhibir desviaciones y comportamientos antisociales en un intento de encontrar una salida para sus emociones.

Signos de advertencia

El hospital infantil de Boston aconseja a los padres buscar cambios en el humor y comportamiento de sus hijos. Los niños que comienzan una sesión de ciberacoso contra otros frecuentemente son sus compañeros de la escuela, así que el rechazo de asistir a la escuela puede ser un signo de acoso o ciberacoso. No querer ir a los lugares usuales, ser retraídos o parecer tristes son signos posibles de ciberacoso. Un niño que se vuelve altamente irritable, ansioso o excesivamente sensible puede ser víctima de ciberacoso. Los signos de depresión o ansiedad deben ser tomados en serio por los padres; los niños que no obtienen ayuda para lidiar con los ciberacosadores pueden tener depresión o desórdenes de ansiedad a largo plazo.

Suicidio

El peor escenario es que un niño o un adolescente cometa suicidio como resultado de ser acosado. El hospital infantil de Boston publicó un conjunto de sobrias estadísticas: el 42% de los niños admiten haber sido ciberacosados y el 53% admitió haber ciberacosado a alguien más. Cuando el acoso cara a cara se incluye en las estadísticas, los números son aún mayores. El hospital también dice que las víctimas de acoso (incluyendo el ciberacoso) tienen hasta nueve veces mayor probabilidad de pensar en matarse a sí mismos que aquellos que no han experimentado acoso.

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Escrito por samantha hanly | Traducido por laura de alba