Causas de un nivel alto de hierro en sangre

La mayoría del hierro en la sangre está unido a la hemoglobina, la proteína que lo transporta oxígeno. El hierro de la sangre que no se encuentra en la hemoglobina puede estar en tránsito y con destino a la proteína llamada transferrina. El hierro proviene de las reservas corporales en forma de una proteína llamada ferritina. La determinación de hierro total en sangre y las formas en que está presente indican si el hierro corporal es bajo, normal o alto. El término médico para un nivel alto de hierro es hemocromatosis, una enfermedad potencialmente tóxica. El exceso de hierro que no está en forma de hemoglobina o de otras proteínas puede producir daños en los órganos.

Metabolismo del hierro

Dos tercios o más del hierro corporal circula en la sangre en forma de hemoglobina. Dada su importancia, el cuerpo tiende a mantener el hierro, sin camino para deshacerse de cualquier exceso. A menos que se pierda en la sangre, sólo alrededor del 1 por ciento de tu hierro deja el cuerpo cada día. El hierro absorbido de los alimentos reemplaza la pérdida de hierro normal. Como los glóbulos rojos mueren, el hierro de la hemoglobina se recicla almacenándose para su uso posterior. El hierro se almacena principalmente en el hígado, el bazo, la médula ósea y los músculos en forma de ferritina o hemosiderina. Los niveles de ferritina en la sangre, por lo general, reflejan los niveles totales de hierro en el cuerpo, y con frecuencia se miden junto con el hierro en la sangre. La inflamación, la obesidad, la enfermedad hepática o renal y algunas formas de cáncer pueden causar emisión de ferritina en la sangre. Particularmente con inflamación, este puede ser un efecto a corto plazo que se cura por sí mismo.

Hierro de los alimentos

El consumo de grandes cantidades de hierro en los alimentos o el agua no suele ser la causa de la sobrecarga de hierro, ya que tu cuerpo normalmente puede aumentar o disminuir la cantidad absorbida, según sea necesario. Las fuentes de exceso de hierro en la dieta incluyen el agua de pozo, el agua que pasa a través de tuberías de hierro, o los alimentos, la comida especialmente ácida, la cocinada en ollas de hierro. En algunos casos, las tabletas de hierro o las inyecciones de hierro pueden haber sido prescritas y pueden ser la causa de la sobrecarga. El consumo de alcohol excesivo o tener hemocromatosis hereditaria, una enfermedad genética, aumenta las reservas de hierro del cuerpo al interferir con el control normal de absorción de hierro de los alimentos. El alcoholismo y la hemocromatosis primaria son dos de las causas más comunes de la sobrecarga de hierro.

Otras causas para niveles altos de hierro

La hemocromatosis secundaria es el término para otra enfermedad o condición que conduce a un aumento de los niveles de hierro en la sangre y el cuerpo. La cirrosis alcohólica, hígado graso, y otras enfermedades del hígado, diabetes o enfermedad renal pueden ser la causa. Las personas con enfermedades que conllevan al envejecimiento prematuro o a la destrucción de células falciformes, como la talasemia o la anemia, a menudo desarrollan niveles altos de hierro, en parte debido a que se requieren transfusiones de sangre de glóbulos rojos. Las personas cuya médula ósea no está funcionando de manera eficiente en la fabricación de glóbulos rojos, por ejemplo, en pacientes con cáncer o personas con anemia aplásica o síndrome mielodisplásico también son comúnmente transfundidos. Las transfusiones recurrentes añaden grandes cantidades de hierro en el cuerpo y son otra causa común de sobrecarga.

Acumulación de hierro

La sobredosis de hierro crónica puede conducir a la diabetes, daño del músculo cardíaco, pérdida del deseo sexual, cirrosis hepática y enfermedad renal. Las reservas de hierro generalmente aumentan lentamente con el tiempo en ausencia de transfusión. Incluso las personas con hemocromatosis hereditaria o que beben no mostrarán signos de niveles altos de hierro en muchos años. Sin embargo, los daños causados ​​por la sobrecarga de hierro pueden ser irreversibles. Las personas con antecedentes familiares de sobrecarga de hierro deben discutir sus riesgos con su médico.

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Escrito por margaret baker, phd | Traducido por sandra magali chávez esqueda