Los cambios emocionales en los padres

Tener un hijo puede cambiar todo el espectro de respuestas emocionales, cambiándote desde lo más profundo de una manera que nunca esperaste. Junto con ese pequeño conjunto de alegría viene un equipaje extra en forma de hormonas descontroladas, aumento de la sensibilidad e incluso depresión, según indica la Clínica Mayo. Debes estar siempre presente para tu hijo, de modo que la comprensión, la regulación y la superación de estos cambios es imprescindible en tu viaje de ser padre.

Aumento de la sensibilidad

Después de convertirte en padre, tus reacciones a las fuentes externas pueden abrumarse donde antes no tenían influencias. Las noticias de historias sobre secuestros o abusos, por ejemplo, pueden llevarte al borde de las lágrimas, aunque antes de tener un niño en tu vida, no te causaba nada. Incluso las historias de ficción, como escenas de películas y pasajes de libros pueden remecer tu base y dejarte pensando quién es esta nueva persona que te afecta tan profundamente. La causa podría ser que con un niño estos escenarios se vuelven mucho más reales. Tu instinto maternal te obliga a empatizar con posibles situaciones tristes o incluso horribles, y puedes imaginar lo que los otros padres están pasando o cómo se sentiría si algo trágico pasara con tu familia. La American Association of Pediatrics (AAP) aconseja apagar la televisión, tanto para el bebé como para los padres. El flujo constante de los medios de comunicación en un hogar puede ser abrumador, glorifica la violencia y distrae a las familias de formar una conexión, como señala la Guía Clínica de la AAP.

Proporción de paciencia

Tener hijos aumenta y disminuye la paciencia de los padres, al mismo tiempo. Por un lado, te encuentras capaz de mecer y calmar a un niño con problemas durante horas, tratando de consolarlo. Por otro lado, ves el control débil que es puesto a prueba todos los días a medida que tu niño hace berrinches en relación a todo, desde de qué color es la manzana hasta cómo sujetas el teléfono correctamente. Los expertos de los hospitales Sandwell y West Birmingham en el Reino Unido dicen que algo de esta falta de paciencia e ira irracional puede ser el resultado de la depresión postnatal. Si no se trata, los hospitales advierten, los síntomas pueden durar por años. La AAP sugiere la búsqueda de un sistema de apoyo personal, ya sea en familia, amigos o incluso un grupo de mamás para que puedas asistir. Basta con que tu trabajo duro sea validado y apreciado y tus frustraciones entendidas como para poder recorrer el largo camino en la ampliación de tu paciencia en casa, dice la Connected Kid Guide (guía para niños conectados) de la AAP.

Los cambios en el manejo del estrés

Convertirte en padre añade un estrés significativo a una vida ya repleta de tareas. De repente, tienes que preocuparte por la seguridad del asiento de coche, de cuánto tiempo amamantas, de enseñarle a tu pequeño a usar palabras, y de transmitirle el conocimiento del mundo. Esto aparte de mantenerte limpia y lista para cada día, feliz y llena de energía para tu actividad sin fin, y continuando con tu vida diaria. La adición de estrés a los cambios hormonales te puede dejar al borde de las lágrimas más de una vez. La falta de sueño es un factor importante en la forma en que el estrés te afecta. Los padres cansados ​​tienen más problemas para regular sus emociones y pueden olvidar que estos problemas son nuevos y fugaces. La Clínica Mayo les recomienda a los padres que no se culpen a sí mismos porque de repente no pueden hacer frente a la vida y que la clave es darte un respiro. Aléjate de tu nuevo papel de vez en cuando si puedes, y apóyate en otros para obtener ayuda. Los niños pueden detectar un padre insatisfecho, nervioso o estresado, lo que puede afectar su desarrollo.

Depresión

Uno de los mayores obstáculos que debes saltar como padre es lidiar con los sentimientos a veces aplastantes de tristeza e ineptitud. Traer hijos a tu casa y a tu vida se supone que es un momento de alegría de exploración y felicidad; sin embargo, te sientes vieja, agotada o simplemente triste, explican los expertos de los hospitales Sandwell y West Birmingham en una guía para la depresión posparto, titulado "Emotional Changes Following Childbirth" ("Cambios emocionales después del parto"). Dicen que a los padres les puede parecer como si no hubiera influencias externas que vayan mal para justificar sus sentimientos y dicen que muchos padres pueden mirar hacia adentro suponiendo que el problema son ellos mismos, lo que sólo agrava estas sensaciones. La Clínica Mayo lista la falta de sueño, los bebés y niños exigentes, las hormonas y las crisis externas --como problemas financieros-- como contribuyentes a la depresión postparto. Los expertos de los hospitales Sandwell y West Birmingham dicen que la depresión posparto puede manifestarse como falta de concentración, incapacidad para tomar decisiones, pérdida del apetito, dolores de cabeza, y pensamientos extraños o incluso miedo. La depresión es un problema grave que estanca a muchos padres, y si te encuentras con la incapacidad de vincularte con tu bebé, no te gusta o eres incapaz de levantarte de la cama, o simplemente estás angustiada y triste la mayor parte del tiempo, entonces debes considerar la posibilidad de hablar con un consejero o terapeuta para averiguar tus opciones y hacer tu vida más tolerable en un nuevo lugar de descanso emocional. Un número muy pequeño de madres experimentan una forma mucho más rara y grave la depresión posparto, la que se manifiesta como una psicosis posparto. Si sientes que simplemente no puedes hacer frente, consulta con tu obstetra, el pediatra de tu bebé o un consejero para realizar un seguimiento.

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Escrito por darlena cunha | Traducido por carlos alberto feruglio