Cómo cambiar un metabolismo lento

Escrito por kimberly caines | Traducido por reyes valdes
El ejercicio de resistencia puede acelerar tu metabolismo.

Si tu metabolismo es lento, puede afectar tu bienestar general. De acuerdo con el Dr. Tague, especialista médico en obesidad y fundador del Center for Nutrition and Preventive Medicine, un metabolismo lento puede hacer que te sientas consistentemente frío y cansado y debilitar la fuerza de tus huesos y de tus músculos. Adicionalmente también impacta en la salud y el crecimiento de tu cabello y de tus uñas y puede hacerte más difícil alcanzar y mantener un peso saludable. Integrar algunos cambios a tu estilo de vida puede darle a tu metabolismo el impulso necesario para cambiar tu salud y estado de ánimo.

Consulta con tu médico acerca de la lentitud en tu metabolismo. En ocasiones factores fundamentales como las deficiencias nutricionales o de alguna hormona, o ciertos medicamentos que podrías estar tomando, pueden estar afectando la manera en que tu cuerpo transforma tus alimentos en energía. Tu doctor puede llevar a cabo unas pruebas, realizar un diagnóstico y recomendarte un tratamiento adecuado.

Cambia tu rutina diaria para incrementar tu actividad física y potenciar tu metabolismo. Estaciónate algo más lejos de tu destino y camina el resto del trayecto, da vueltas mientras hablas por teléfono y utiliza las escaleras en lugar del ascensor. También realiza por lo menos unos 30 minutos de ejercicio cardiovascular moderado la mayor cantidad de días a la semana que puedas. Ve a trotar, a andar en bicicleta o a nadar, toma clases de aerobics o participa en algún equipo deportivo. Si no puedes encontrar el tiempo para una sesión de 30 minutos de ejercicio, separa tu ejercicio en 3 sesiones de 10 minutos a lo largo del día.

Realiza entrenamiento de fuerza por lo menos 2 días a la semana para mantener y reforzar tu tejido muscular. De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention, el entrenamiento de fuerza puede animar tu metabolismo en un 15%. Trabaja tus grupos musculares más importantes, incluyendo tus brazos, piernas, caderas, pecho, espalda, hombros y abdominales. Realiza de 2 a 3 series de 8 a 12 repeticiones de cada ejercicio y utiliza un peso que te proporcione la estimulación suficiente como para no necesitar más repeticiones al final de cada serie.

Evita saltarte tus comidas y come tentempiés pequeños, saludables, altos en fibra y bajos en grasa entre comidas para mantenerte con poco o sin hambre. Saltarte comidas puede activar los mecanismos de supervivencia de tu cuerpo, lo cual disminuye tu metabolismo para conservar su grasa debido a que no sabe cuando volverá a recibir alimento. Comiendo tentempiés puedes mantener al hambre a raya y a tu metabolismo funcionando. Algunos tentempiés de comida saludable pueden incluir algo de fruta fresca, vegetales crudos con aderezos bajos en grasa, tiras de queso bajos en grasa o cereal de granos enteros con leche baja en grasa.

Bebe un licuado proteico de alta calidad, sin grasa y bajo en carbohidratos si tienes prisa y no tienes tiempo para preparar un tentempié o comer una comida. De acuerdo con Lisa Lynn, especialista en desórdenes metabólicos y entrenadora personal, esto puede potenciar tu metabolismo en un 25%. Asegúrate de que el licuado contenga unos 25 gramos de proteína y menos de 16 calorías por porción.

Duerme unas 8 horas cada noche para evitar el metabolismo lento. De acuerdo con el University of Rochester Medical Center, la falta de sueño disminuye tu metabolismo y activa un incremento en el apetito, que puede provocar aumento de peso.

Previene la deshidratación y bebe suficiente agua durante el día, debido a que la falta de líquido puede volver más lento a tu metabolismo en un 3%, de acuerdo con la especialista Lisa Lynn. Para determinar cuánto agua necesitas, Lynn te sugiere dividir tu peso a la mitad y convertir el resultado en onzas. Por ejemplo, si pesas unas 140 libras, deberías beber unas 70 onzas de agua al día

Advertencias

Consulta con un médico antes de hacer cualquier cambio a tu dieta o de comenzar una nueva rutina de ejercicio, en especial si sufres alguna condición médica o alguna lesión.