Cómo calmar una contracción en la espalda

Las contracciones en la espalda pueden debilitarte y sacarte de donde está la acción. Puede interferir con tu capacidad para trabajar o practicar tus aficiones. El primer paso es encontrar qué es lo que está causándote la contracción de la espalda, puesto que diferentes diagnósticos requieren diferentes tratamientos. No obstante, no importa cuál sea la causa, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudar a controlar la contracción.

Nivel de dificultad:
Fácil

Necesitarás

  • Almohadilla térmica
  • Bolsa de hielo

Instrucciones

  1. Trata de relajar los músculos estirándote suavemente

    Estírate suavemente ante el primer signo de contracción para ayudar a relajar los músculos. No te fuerces ni te retraigas parcialmente al estirarte. Sólo hazlo lo suficientemente profundo como para liberar la tensión muscular. Prueba a acostarte sobre la espalda y llevar una rodilla a la vez hacia tu pecho. Sujeta cada rodilla suavemente mientras haces algunas respiraciones profundas.Luego coloca ambas piernas estiradas sobre el suelo. Baja ambas rodillas a un lado hacia el piso tan lejos como puedas sin empeorar la contracción. Lleva a cabo de cinco a diez respiraciones mientras mantienes la postura y entonces vuélvete al otro lado.

  2. Aplica una bolsa o almohadilla térmica para relajar el músculo.

    Aplica calor para relajar el músculo. Usa una almohadilla térmica o una bolsa térmica desechable y déjala por no más de 15 minutos. Una vez que el dolor de la contracción se ha calmado, aplica una bolsa de hielo o hielo envuelto en una toalla cualquiera para ponerla sobre el área por más de 20 minutos. Si la contracción en tu espalda la causa una condición inflamatoria tal como lesión en un disco o artritis, usa entonces hielo sobre calor.

  3. Practica la respiración profunda yogui. Cuando tu espalda empieza a contraerse hay una tendencia natural a protegerla, lo cual puede desafortunadamente prolongar la contracción del músculo. Inhala lenta y profundamente a través de la nariz y entonces exhala lenta y completamente a través de la nariz. En cada exhalación trata conscientemente de relajar los músculos de tu espalda.

  4. Puedes tratar de imaginar que una luz sanadora entra a tu cuerpo cuando inhalas profundamente.

    Incorpora la imaginación. Cuando exhales trata de relajar los músculos, usa la imaginación para hacer que tu cuerpo sepa qué es lo que quieres hacer. Trata de imaginarte los músculos de la espalda en un nudo que se desata cuando exhalas. También puedes imaginarte una luz sanadora que entra a tu cuerpo cuando inhalas. Permite que la luz entibie y relaje tu espalda. Cuando exhales, deja ir cualquier asimiento o tensión en tu cuerpo. Puedes también incluso imaginar que la luz absorbe la tensión y cambia de color al hacerlo, para luego dejar que abandone tu cuerpo cuando exhalas.

  5. Prueba con medicamentos antiinflamatorios, ya sea que necesites o no prescripción para adquirirlos.

    Prueba con medicamentos que no necesitan receta para reducir el dolor o la inflamación, tales como aspirina, Tylenol, Aleve o Motrin. Hay también medicamentos sin prescripción que pueden aplicarse de manera tópica en forma de cremas que producen sensaciones de frío y calor. En algunos casos puedes necesitar ver a tu doctor para que te recete medicamentos anti inflamatorios o relajantes musculares de prescripción obligatoria.

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Escrito por lori newell | Traducido por josé alcázar.