Cómo calentar langostas enteras congeladas

Las colas de langosta se venden a menudo crudas y congeladas en la cáscara, pero es menos común con langostas enteras. Están normalmente precocinadas y luego congeladas en la planta de procesamiento, para preservar el sabor fresco y delicado de las langostas y hacerlas más durables para el transporte y almacenamiento. Pueden ser descongeladas en el refrigerador durante la noche y luego se calientan o se comen frías, pero si tienes poco tiempo, también puedes calentarlas directamente desde su estado de congelación.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Necesitarás

  • Olla grande
  • Sal de mar
  • Tenazas
  • Termómetro de lectura instantánea

Instrucciones

  1. Coloca una olla grande en la hornilla de mayor tamaño de la estufa, y llénala con agua. Para langostas de tamaño estándar con un promedio de alrededor de 1 1/2 libras, permite más o menos 3 cuartos de galón de agua por langosta. Añade 2 cucharadas de sal marina por litro, y lleva el agua a ebullición.

  2. Suelta las langostas congeladas en la olla, con cuidado de no salpicarte con el agua hirviendo. Lleva la olla de nuevo a ebullición. Esto puede tardar unos minutos, dependiendo del calor de la hornilla.

  3. Retira la olla del fuego y cubre con la tapa. Si las langostas son de aproximadamente 1 1/2 libras de peso, van a necesitar de 10 a 12 minutos para calentarse por completo. Las langostas pequeñas de 1 libra por lo general sólo necesitan de 9 a 10 minutos, mientras que los especímenes más grandes de 2 libras podrían tomar 15.

  4. Retira una langosta de la olla con un par de pinzas. Sujeta con una toalla limpia, y dóblala para abrir una brecha entre su cuerpo y la cola. Inserta un termómetro de lectura instantánea a través de la brecha, en la parte más gruesa de la cola. Tus langostas están listas para servir cuando la temperatura interna alcance los 160 grados Fahrenheit.

  5. Escurre las langostas y sírvelas calientes con tus aderezos y guarniciones favoritas.

Consejos y advertencias

  • Cocer al vapor, en el microondas o al horno las langostas congeladas no es recomendable, porque es muy difícil de recalentar sin quemar. La carne saldrá dura y correosa.
  • Las langostas congeladas sin cocinar tienden a pegarse a la cáscara después de ser cocinadas, por lo que es difícil y frustrante quitar la carne. Esto es menos de un problema con las colas, que simplemente se pueden dividir antes o después de la cocción.

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Escrito por fred decker | Traducido por enrique alejandro bolaños flores