Calambres en los tendones de la corva y el correr

Un artículo de "New York Times" del 2008, reporta que un 39 por ciento de los corredores de maratón experimentan calambres musculares. La fatiga, deshidratación, deficiencia de electrolitos en los músculos o una combinación de esas tres condiciones pueden conducir a los calambres en tus tendones de la corva. El tratamiento inicial incluye reposo, hielo y estiramientos ligeros y los ejercicios de fortalecimiento y consumo adecuado de agua, ayudan a evitar calambres futuros. Consulta a tu médico acerca de los calambres en tus tendones de la corva recurrentes y prolongados.

Causas

Correr ocasiona que tus tendones de la corva se fatiguen y por tanto se sufran calambres y espasmos. La deshidratación por el sudor excesivo y la falta de consumo de agua ocasiona los calambres de los músculos. Estos calambres son un síntoma de los desequilibrios minerales y de electrolitos como el nivel bajo de calcio, sodio y potasio. Con la deshidratación y los desequilibrios de minerales y electrolitos, los calambres musculares pueden comenzar en un grupo de músculos como los tendones de la corva, pero continuarán esparciéndose a otros músculos. La fatiga de los músculos, por otra parte, sólo causarán calambres dentro del músculo afectado o músculos como los tendones de la corva.

Factores de riesgo

El mal acondicionamiento físico, tendones de la corva débiles y tensos y los desequilibrios en la fuerza de los músculos entre tus tendones y los cuádriceps, incrementan el riesgo de calambres. Otros factores de riesgo adicionales en el entrenamiento incluyen el incremento en tu ritmo o la distancia demasiado rápido y el sobre esforzarse. El clima cálido, falta de consumo de agua durante el día, el consumo de alcohol y una mala dieta, contribuyen aún más a la deshidratación y desequilibrios minerales y de electrolitos.

Tratamiento

Cuando sufres de calambres en los tendones de la corva, de inmediato deja de correr y estira ligeramente los tendones. El estiramiento de los tendones estando de pie se realiza con los pies abiertos al ancho de los hombros. Lentamente, dobla por la cintura hasta que sientas un pequeño jalón en los tendones. Sostén el estiramiento por 30 segundos y repite hasta tres veces o hasta que desaparezca el calambre. El hielo y el masaje suave podrían también aliviar los calambres y reducir el dolor. Para volver a hidratarte y recuperar los niveles de minerales y electrolitos, toma bebidas deportivas, plátano y otros suplementos. Algunas personas creen que beber jugo de pepino reduce y previene los calambres musculares inducidos por el deporte incrementando el nivel de electrolitos. Sin embargo, un estudio de la Universidad Brigham Young en el 2009 mostró que el consumo de jugo de pepino no afecto de forma significativa los niveles de electrolitos. En consecuencia, beber este jugo no es tratamiento suficiente para los calambres de los tendones de la corva.

Prevención

Beber por lo menos ocho vasos de agua al día y comer una dieta bien balanceada, incluyendo frutas y verduras, puede reducir tu riesgo de deshidratación y deficiencias minerales y de electrolitos. Calienta antes de correr y estira al final para mantener flojos los tendones de la corva. Incrementa tu ritmo al correr de forma gradual para evitar la fatiga y el sobre entrenamiento. Los ejercicios regulares de fortalecimiento que se enfocan en los tendones de la corva, como los puentes (bridges) levantamiento de peso muerto (deadlifts) y flexión de rodillas (knee curls), pueden ayudar aún más a reducir el riesgo de los calambres.

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Escrito por hannah mich | Traducido por glen boyd