Calambres en las espinillas y caminadora inclinada

Los calambres en las espinillas se definen como dolor en la parte delantera, dentro de la zona de la espinilla. Este dolor puede obstaculizar tu desempeño y obligarte a reducir la distancia que corres. El ejercicio excesivo en una caminadora inclinada puede cansar los músculos, pero no es la única causa de dolor de la tibia. El tipo de superficie y el calzado incorrecto también podrían influir. Consulta a tu médico acerca de tus síntomas y así podrás recibir tratamiento y sugerencias de estrategias preventivas.

Impacto de la carrera

El choque de tus pies al golpear el piso, se transfiere al sistema músculo esquelético. Durante su práctica, los pies absorben hasta dos veces el peso del cuerpo con cada paso que das, incluso en una caminadora. Los músculos y los tejidos blandos, como cartílagos y la fascia plantar que forma el arco de tu pie, absorben la mayor parte de tu peso, para reducir el impacto sobre tus huesos. Sin embargo, los músculos cansados​​ no pueden mantener su estructura, lo que menudo produce un mayor impacto sobre los huesos. Con el tiempo, se podrían presentar calambres en las espinillas e incluso fracturas por estrés. Abusar de los músculos también puede desembocar en una inflamación del periostio, que es la capa que cubre el hueso de la espinilla, causando dolor en la tibia.

Caminadora inclinada y fatiga muscular

El aumento de la tensión en los músculos de las piernas por entrenar intensamente o por tiempo prolongado en una caminadora, puede conducir a la tensión muscular, especialmente en pendientes pronunciadas. Cuanto mayor sea la pendiente, mayor es la carga en los músculos de la pantorrilla, que debe trabajar con mayor fuerza para realizar el ejercicio. Aumentar la pendiente con exageración o con demasiada frecuencia, puede cansar los músculos de la pantorrilla, produciendo una contracción elevada. Correr durante períodos prolongados en una pendiente también podría fatigarlos en exceso. Además de aumentar el riesgo de lesión por distensión muscular, los músculos tensos en la pantorrilla puede jalar el músculo de la espinilla - el tibial anterior - y el periostio del hueso de la espinilla. Estos tirones pueden traducirse en calambres en las piernas y otras lesiones.

Superficie para correr

La superficie en la que corres tiene un impacto directo sobre tu cuerpo, y puede influir sobre el dolor de la tibia. Las superficies duras como el hormigón y el asfalto son implacables, provocando una gran cantidad de estrés en los huesos de la espinilla. En cuanto al impacto, las caminadoras son un poco más adecuadas que el asfalto, pero aún así no son tan adecuadas como una pista sintética, virutas de madera o hierba. A pesar de que estas superficies cobran su cuota de riesgo de lesión --las superficies irregulares te vuelven vulnerable a las torceduras de tobillo--, dejar de usar la caminador una o dos veces a la semana puede reducir el impacto sobre las funciones corporales.

Golpe del pie y calzado

La forma en que tu pie golpea la caminadora, señala el tipo de calzado que necesitas. Tanto la pronación como la supinación exageradas pueden conducir a calambres en las espinillas. Los arcos de los pies se aplanan en exceso durante la pronación exagerada, lo que aumenta la presión sobre las articulaciones y los huesos. La supinación exagerada mantiene un arco muy elevado, que ejerce demasiada presión en la parte exterior del pie y la disminuye la absorción adecuada del impacto. Las plantillas y zapatos ortopédicos con arcos de apoyo pueden corregir los pies planos. Los zapatos flexibles con mayor amortiguamiento, pueden minimizar el daño de la supinación exagerada.

Tratamiento y prevención

El descanso, hielo y los medicamentos antiinflamatorios recomendados por tu médico pueden ayudar a aliviar los calambres en la espinilla. Estirar los músculos de la pantorrilla con frecuencia también puede reducir la tensión muscular, que produce tensión en la espinilla. Modifica la inclinación de tu caminadora, reduciéndola si tus músculos se sienten fatigados o hay dolor en la tibia. Evita golpear con fuerza sobre la caminadora. En vez de ello, da pasos pequeños y rápidos, tocando la superficie al tener la rodilla doblada. El entrenamiento alternado con una actividad de bajo impacto, según los expertos, reduce la presión sobre tus articulaciones. Trata de andar en bicicleta o nadar como parte de tu rutina de entrenamiento semanal.

Más galerías de fotos



Escrito por christy callahan | Traducido por sergio mendoza