Cajas de arena y desarrollo infantil

Sabes que tu pequeño se divierte mucho cuando está en la caja de arena, pero también está aprendiendo. Jugar en arena impulsa muchos aspectos del desarrollo, convirtiéndose en una actividad ideal para hacer regularmente. Una caja de arena externa o una mesa sensorial interna proveen beneficios similares, lo que te permite escoger cual de las dos es mejor para tu hogar.

Desarrollo físico

Todo el movimiento que tu hijo realiza dentro de la caja impulsa el desarrollo muscular y óseo. Cuando se sienta y se levanta, alcanza juguetes y se mueve alrededor de ella, está utilizando grandes grupos musculares, lo que aumenta sus habilidades motoras gruesas. Cuando levanta una pala o un trinche, pone arena dentro de una cubeta o cava con sus manos, está usando grupos musculares pequeños, optimizando su desarrollo motor fino. La arena mojada y seca le da distintos beneficios, así que permite que juegue con ambas.

Desarrollo cognitivo

Jugar en la arena impulsa al cerebro porque le presenta matemáticas básicas y habilidades científicas. Cuando llena y vacía una cubeta, está aprendiendo acerca de la causa y efecto, llenar contenedores de distintos tamaños le da habilidades matemáticas básicas. También se impulsa el vocabulario porque los niños aprenden palabras nuevas mientras juegan con la arena y sus juguetes, ya que tiene la oportunidad de decirte lo que está haciendo. El niño también aprende como construir al llenar una cubeta, vaciarla y hacer distintos moldes y figuras.

Desarrollo social y emocional

Jugar en la arena enciende la creatividad y la imaginación de tu pequeño conforme crea estructuras e inventa historias acerca de ellas y como se utilizan. Tal vez haga una cueva que se convierte en una lavado de autos, por ejemplo. Si invitas a un familiar o amigo a jugar en la caja de arena con tu niño, aprende a interactuar con otras personas, tomando turnos o incluso puede aprender nuevas habilidades y palabras si su compañero de juego es un poco más grande.

Seguridad en la arena

Jugar en la arena es benéfico para el desarrollo, pero la arena debe ser un lugar seguro para tu hijo. Comienza por usar arena higiénica, mantén la caja cubierta mientras no se usa para que los animales no la ensucien y para mantenerla libre de hojas, palos o piedras. Obsérvalo mientras juega para asegurarte que no se come la arena o la aviente a sus compañeros de juego. Escoge juguetes que no tengan orillas afiladas o partes pequeñas, y deshecha cualquier juguete que se rompa.

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Escrito por eliza martinez | Traducido por mariana groning