La cafeína y la apnea del sueño

La apnea del sueño es una enfermedad que detiene la respiración durante períodos breves mientras las personas duermen. Es una enfermedad grave que puede interrumpir la capacidad de dormir una noche completa, lo que provoca fatiga, problemas de concentración y varios inconvenientes de salud. El tratamiento a menudo requiere un enfoque multidisciplinario, incluido el establecimiento de buenos hábitos de sueño. Reducir la ingesta de cafeína puede ser útil. Habla con tu médico sobre los tratamientos que estés considerando.

Identificación y tratamiento

Existen dos tipos de apneas del sueño: la apnea obstructiva del sueño y la apnea central del sueño. Esta última ocurre cuando el cerebro no envía las señales correctas al cuerpo para que pueda respirar. La apnea obstructiva del sueño, la más común, ocurre cuando las vías respiratorias se obstruyen a causa del relajamiento de los tejidos blandos en la parte posterior de la garganta. El tratamiento de esta enfermedad a menudo requiere cambios en el estilo de vida, como bajar de peso, dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol. Los casos graves pueden requerir el uso de un dispositivo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés). Además, es importante establecer buenos hábitos de sueño para promover el descanso durante toda la noche. Para algunos pacientes, esto puede estar relacionado con una reducción en el consumo de cafeína.

Consideraciones

La cafeína es una sustancia presente en algunas bebidas, alimentos y medicamentos. Esta sustancia crea un estado de alerta al estimular el sistema nervioso central. La sensibilidad a la cafeína varía según la persona. En ciertas personas, una pequeña cantidad no causa ningún efecto. Esto significa que es necesario que determines tu tolerancia personal a la cafeína mientras intentas controlar los síntomas. En algunas personas, la cafeína, independientemente de la cantidad, afecta la calidad del sueño.

Prevención

Para mejorar la calidad del sueño, la American Academy of Sleep Medicine recomienda limitar el consumo de cafeína a no más de 300 a 400 mg por día, lo que corresponde a aproximadamente tres o cuatro tazas de 8 onzas de café. Si los síntomas persisten, quizás debas reducir o eliminar el consumo de cafeína por completo. No consumas cafeína durante las últimas horas de la tarde o por la noche, ya que el cuerpo podría tardar horas en eliminarla. Para reducir la ingesta de cafeína, limita el consumo de café, té, soda, bebidas energizantes o deportivas y chocolate. Habla con tu médico sobre los medicamentos que estás tomando y que podrían contener cafeína. Con un poco de experimentación, lograrás identificar la cantidad de cafeína que puedes consumir sin que esto interfiera en tus patrones de sueño.

Solución

Si bien reducir la ingesta de cafeína puede ser útil, el principal objetivo en el tratamiento de ambos tipos de apneas es evitar que la garganta se obstruya y estimular al cerebro a que envíe señales regulares para respirar. En el caso de la apnea obstructiva del sueño, el sobrepeso y el exceso de grasa en el área de la garganta pueden agravar la situación, así que bajar algunas libras es muy importante. Evita dormir boca arriba o apoya la cabeza sobre almohadas especializadas para mantener las vías respiratorias abiertas. A menudo es necesario limitar el consumo de alcohol y medicamentos que actúan como sedantes con ambos tipos de apnea, ya que estas sustancias tienden a relajar aún más las vías respiratorias. En algunos casos, una cirugía o el uso de un dispositivo bucal pueden ser necesarios para solucionar el problema.

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Escrito por lori newell | Traducido por valeria d'ambrosio