¿Es bueno andar en bicicleta para la artritis de rodilla?

La artritis ósea es una forma degenerativa de artritis que resulta del uso y abuso de la articulación de la rodilla y el cartílago de la misma con el paso del tiempo. Tus rodillas, caderas, hombros y manos son mayormente susceptibles al daño por artritis ósea. Si sufres de artritis ósea, puedes realizar ejercicios de bajo impacto como andar en bicicleta. Hay muchos tipos de ciclismo, sin embargo, y algunos pueden ser mejores que otros para el tratamiento de artritis.

Tipos recomendados

Aún cuando andar en bicicleta en exteriores te permite disfrutar del paisaje y el aire libre, los baches y protuberancias de un paseo en bicicleta en el exterior, particularmente si usas una bicicleta de montaña, pueden ser demasiado rudos para tus rodillas. En su lugar, prueba una bicicleta estacionaria que es menos dura con tus rodillas. Las bicicletas inclinadas o semi-horizontales son otra opción y te permiten ejercitarte sentada. Estas bicicletas pueden ser una buena opción para ti si también sufres de dolores en espalda baja ya que la posición inclinada reduce la tensión en tus articulaciones.

Consideraciones de ajuste


Las bicicletas estacionarias son una excelente opción si sufres de artritis en las rodillas.

Mike Cushionbury, editor de la revista "Bicycling", dijo en una entrevista en Rodale.com que "el ciclismo es considerado un ejercicio de bajo impacto para las rodillas; pero hay algunos errores de ajuste en bicicletas que pueden cancelar esta ventaja". Si tu bicicleta está mal ajustada, puede que experimentes mayor tensión en la articulación de la rodilla. Para proteger las rodillas, debes ajustar el asiento de tu bicicleta a una altura tal que te permita extender la pierna hacia abajo en el pedaleo. Si colocas el asiento muy abajo puedes poner presión en las rodillas. Si te percatas de que tus rodillas se arquean ligeramente hacia afuera cuando pedaleas, este es otro signo de que tu asiento está muy corto.

Consejos

Aunque el ciclismo es un ejercicio de bajo impacto, puede ocasionar algo de rigidez e irritación. Para minimizar esto y prevenir lesiones, calienta tus músculos con una caminata de cinco minutos o una sesión de pedaleo con muy poca resistencia. Estira los músculos que estarás ejercitando, poniendo especial atención a los cuadríceps y las pantorrillas, que tiran de tus rodillas. Después del ejercicio, tomar una medicina anti-inflamatoria o colocar hielo en la rodilla afectada puede ayudar a reducir la inflamación y la rigidez.

Si experimentas dolor

Aunque es natural experimentar un poco de rigidez en las rodillas cuando empiezas a ejercitarte, esto debería desaparecer al calentarse tus músculos. Lo que no es normal, sin embargo, es sentir dolor. Si tus rodillas empiezan a doler mientras andas en tu bicicleta, deja de hacer ejercicio. Habla con tu doctor acerca de los síntomas y considera una evaluación con un especialista en ciclismo que pueda indicarte los ajustes apropiados para tu bicicleta.

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Escrito por rachel nall | Traducido por iliana koster