Buena rutina diaria para perder peso

Si tienes un horario ocupado y no tienes tiempo de ir al gimnasio, hacer unos cuantos ajustes en tu rutina diaria puede hacer maravillas para tus esfuerzos por perder peso. No tienes que morirte de hambre o subir docenas de escaleras para ver resultados. En vez de eso, haz pequeños cambios en tu rutina diaria para ver grandes resultados en la báscula.

En la mañana

Desayuna. Saltarte el desayuno puede llevar a un hambre voraz más tarde, lo que resulta en malas decisiones alimenticias e incluso a la obesidad a largo plazo, según la nutricionista Katherine Zeratsky. Apégate a las proteínas magras y carbohidratos complejos, como huevos y una tostada integral. Levántate 20 minutos más temprano de lo usual y haz algo de ejercicio cardiovascular ligero. Saltos, saltar cuerda, trotar en el sitio o dar una caminata rápida por la cuadra acelerarán a tu corazón y aclararán tu cabeza para comenzar bien el día. Camina al trabajo si puedes. Si normalmente conduces o usas transporte público, estaciona un poco más lejos de tu edificio o bájate una estación más temprano y camina el resto del camino.

Durante el día

Elimina las sodas dietéticas y jugos de frutas y reemplázalas con agua. Mantenerte hidratada puede ayudar a controlar el hambre. Tomar agua helada puede ayudarte a perder peso, ya que tu cuerpo tiene que quemar calorías para calentar el agua antes de digerirla. Cambia tus bocadillos en la máquina expendedora por cinco minutos en tu sitio web favorito. Si te sientas la mayor parte del día, párate y camina cuando hables por teléfono. A la hora del almuerzo, sugiere un restaurante con opciones saludables o lleva tu propio almuerzo y camina mientras comes. Si normalmente comes una dona en el descanso de la tarde, sube escaleras por cinco minutos en su lugar. El movimiento aclarará tu cabeza y acelerar tu ritmo cardiaco te pondrá de nuevo alerta.

En la tarde

Si tienes hijos, recógelos del colegio y para en el parque antes de ir a casa. Empaca un bocadillo saludable, como zanahorias bebé y humus y únete a tus hijos en la diversión. Pon música animada mientras preparas la cena y baila para quemar unas cuantas calorías extra. Cambia las comidas a domicilio por algo con proteína magra, fibra y carbohidratos complejos. No te quedes mirando televisión después de la cena, ya que es probable que comas bocadillos sin darte cuenta. En su lugar, camina alrededor de la cuadra con tus hijos o haz un DVD de yoga. Si no necesitas afanarte por llegar a casa por la familia, aléjate de la hora pico del tráfico y camina por tu ciudad. Tomar unos cuántos cocteles puede anular tu dieta. Cámbialos por un vino blanco con soda y reemplaza a esos champiñones fritos por una mezcla de nueces o una bandeja de verduras. No te quedes despierta más allá de las 11 pm, ya que no dormir suficiente puede hacer que subas de peso.

Los fines de semana

Es normal que dejes que tu rutina diaria se salga del camino los sábados y domingos, pero debes usar ese tiempo extra para estar activa. Despierta a los niños y haz un desayuno saludable y que llene para todos y después saca las bicicletas familiares y den un paseo. Si no tienes hijos, encuentra una clase de aeróbicos o un club de ciclismo e involúcrate. En las tardes, crea el hábito de preparar un plato que nunca hayas cocinado para evitar pedir pizza. Usa el tiempo libre durante la semana para "programar" tus fines de semana. No tienes que estar activa cada minuto, pero mantenerte ocupada alejará a tu mente de comer y te mantendrá fuera de la cocina.

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Escrito por kate bradley | Traducido por ana maría guevara