¿Cómo es una buena relación entre una hija y sus padres?

Una buena relación entre los padres y sus hijas es determinante para la salud emocional de las niñas. Según el sitio de Internet del NYU Child Study Center, la autoestima de una niña disminuye debido a un aumento tanto en su concentración como en su insatisfacción por su imagen y la forma de su cuerpo. Una buena relación entre los padres y sus hijas es como una barrera protectora que evita que las jovencitas creen percepciones negativas de sí mismas y les permite mantener relaciones sanas con las personas en su entorno.

Una comunicación abierta y honesta

Las hijas y sus padres se benefician de poder hablar de forma abierta y honesta entre ellos. Cuando las niñas y las adolescentes tienen preguntas inocentes sobre temas serios, como drogas, relaciones románticas o sexo, si en lugar de tener miedo a preguntar, o buscar temerosas el consejo de alguna amiga que no esté bien informada, pueden hablar del tema tranquilamente con sus padres, podrán tomar mejores decisiones. Aquellos papás que animan a sus hijas a compartir sus pensamientos y sentimientos sin emitir juicios se ganan la confianza de las niñas y eso les permitirá comunicarse mejor. La doctora Laura Markham, creadora de "Aha! Parenting" sugiere que los papás escuchen de forma sincera y activa a sus hijas, sean discretos con lo que les cuenten y les digan la verdad para crear una atmósfera de comunicación abierta y honesta.

El respeto mutuo

La trabajadora social y editora Barbara Frazier escribió en su sitio de Internet "The Successful Parent" que para criar a un niño de forma correcta debe existir respeto mutuo entre padres e hijos para que los niños sientan la confianza necesaria para hablar con sus padres y enseñarles cómo pensar de forma razonable y poner límites. El respeto mutuo entre las hijas y los padres sirve de cimiento para una buena relación entre ellos que durará mucho y será útil durante los años de adolescencia de la niña. Cuando la adolescente desarrolla una habilidad cognitiva más profunda y desea más independencia, la respuesta "porque soy tu padre y yo lo digo" le será mucho más difícil de aceptar y provocará problemas en la relación. Los padres pueden mostrar respeto mutuo a sus hijas invitándolas a negociar las reglas para ver la hora límite permitida para regresar a casa, las relaciones románticas y los permisos para ir a distintos tipos de eventos sociales. Esto no significa que los padres deban considerar todas las objeciones y sugerencias irreflexivas de sus hijas, sino que simplemente escuchen sus opiniones y consideren lo más pertinente para poder tomar una última decisión.

Maneras efectivas para solucionar conflictos

Los padres que son capaces de utilizar métodos efectivos para solucionar los conflictos con sus hijas tendrán más posibilidades de tener una mejor relación con ellas. Como dicen las profesoras Deborah J. Thomason y Pamela A. Havice de la Universidad de Clemson: los conflictos no tienen que ser algo completamente negativo, pueden también ser oportunidades para aprender y mejorar la relación entre los padres y sus hijas. Cuando los conflictos aparecen, tanto los padres como sus hijas deberían concentrarse en la búsqueda de soluciones en lugar de aferrarse al problema. También deberían escucharse de forma activa entre ellos, ya que eso les permitirá entender claramente lo que la otra persona está tratando de comunicar y podrán mostrar interés en ello con comunicación no verbal, como asintiendo con la cabeza, por ejemplo. Thomason y Havice también sugieren que tanto los padres como las hijas deberían pensar en varias soluciones posibles para que el conflicto se resuelva de la mejor manera. Esto permitirá también que se consideren los puntos de vista de todos, lo que alentará una relación donde haya respeto mutuo y cooperación.

Confianza e integridad

Los padres y sus hijas tendrán más posibilidades de tener una buena relación entre ellos si descubren que pueden confiar el uno en el otro. Una de las mejores formas de hacer crecer la confianza es mostrando integridad hacia uno mismo y hacia los demás. Aquellos padres que constantemente le demuestran a sus hijas que pueden contar con ellos y que son de confianza tienen mayores posibilidades de que sus hijas confíen en ellos. De la misma manera, aquellos padres que evitan emitir juicios sobre los pensamientos, sentimientos y opiniones de sus hijas, y que, por el contrario, respetan las diferencias, también tienen más oportunidades de hacerlo. Este comportamiento es recíproco: las hijas también deben aprender a mostrarles a sus padres que son dignas de confianza para fortalecer la relación. Las hijas que completan sus tareas, cumplen con las horas de llegada, y evitan ser deshonestas tienen mayores posibilidades de que sus padres confíen en ellas.

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Escrito por k. nola mokeyane | Traducido por karly silva