Buen estrés y mal estrés para los adolescentes

Los adolescentes experimentan estrés por una variedad de problemas como el trabajo escolar, los problemas familiares, la presión social y las relaciones. Aunque el estrés puede algunas veces ayudar a un adolescente a rendir mejor o prepararse para eventos, mucho estrés puede producir ansiedad o depresión o hacer que sea difícil para el adolescente rendir bien en la escuela. Entender la diferencia entre el buen estrés y el mal estrés puede ayudar a los padres a controlar los niveles de estrés de su adolescente.

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción corporal a ciertos eventos. Cuando te encuentras con algo estresante, tu glándula suprarrenal libera hormonas que provocan que tu metabolismo, velocidad de respiración, velocidad de latidos del corazón y presión arterial se incrementen. Las hormonas también pueden dilatar tus pupilas, abrir tus vasos sanguíneos y causar que sudes. Esta reacción, llamada respuesta de estrés o respuesta de lucha o huida, te ayuda a estar más concentrado, alerta y fuerte.

Buen estrés

La respuesta de estrés puede ayudar a un adolescente a rendir mejor y estar más alerta. Por ejemplo, puede ayudar al adolescente a jugar mejor en un campeonato de baloncesto o a golpear los frenos para prevenir un accidente automovilístico. El estrés también puede ayudar a los adolescentes a entusiasmarse por un evento o mantenerse motivados para lograr una meta, como estudiar para un examen de matemática. Sin embargo, el estrés no siempre es beneficioso.

Inconvenientes del estrés

Los adolescentes son más proclives a sufrir efectos negativos si los factores de estrés son demasiado fuertes o duran demasiado. Por ejemplo, la intimidación, el estrés relacional, los problemas de aprendizaje o los horarios sobrecargados puede causar estrés recurrente. El estrés recurrente puede desgastar el cuerpo y dejar a los adolescentes sintiéndose cansados, frustrados y ansiosos. Demasiado estrés puede causar que los adolescentes tengan dolores de cabeza, de estómago, cambios de ánimo, reaccione alérgicas como asma o sarpullidos, o problemas de concentración, dice KidsHealth. El estrés también puede provocar que los adolescentes coman demasiado, usen drogas o tomen alcohol.

Manejando el estrés

Los padres pueden ayudar al adolescente a manejar el estrés con técnicas alentadoras de afrontamiento como escuchar música, escribir un diario, leer, dibujar, ejercicios de respiración, yoga y pasar tiempo con amigos. Los adolescentes también tienden a ser más resistentes cuando duermen lo suficiente, comen una dieta balanceada, limitan su consumo de cafeína, se mantienen hidratados y hacen ejercicio regularmente. Finalmente, los padres pueden evitar poner demasiada presión para triunfar en sus adolescentes y asegurar que los adolescentes no tengan horarios con demasiadas actividades.

Consiguiendo ayuda

Si las técnicas de afrontamiento no ayudan a tu adolescente a sentirse mejor, o si experimenta una situación extremadamente estresante como un accidente de automóvil, un asalto personal o un desastre natural, la ayuda profesional podría ser necesaria. Contacta al pediatra de tu adolescente o a un consejero escolar para que te refiera o te entregue más recursos sobre como lidiar con el estrés. Si es una emergencia, llama al 911 o a la National Suicide Hotline en el 1-800-784-2433.

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Escrito por rebekah richards | Traducido por lautaro rubertone