Cómo blanquear y congelar los tomates

Escrito por melynda sorrels | Traducido por alejandra prego
¿Demasiados tomates? Congélalos para más adelante.

No necesitas muchas plantas de tomate para producir una cosecha abundante de tomates. A menos que desees incorporarlos en cada comida durante los próximos días, es posible que termines con más cantidad de la que puedes consumir antes de que se echen a perder. En lugar de ver el fruto de tu trabajo de jardinería desperdiciado, congela los tomates y disfrútalos cuando lo desees con un mínimo esfuerzo.

Lava los tomates bajo el agua corriente fría y enjuaga la suciedad y los desechos sueltos.

Coloca una olla de agua en la estufa y llévala a hervir. Debes poner la suficiente cantidad de agua para sumergir completamente los tomates.

Coloca los tomates en un cesto de alambre y ponlos dentro del agua hirviendo.

Deja los tomates en el agua hirviendo durante 30 segundos.

Levanta el cesto de la olla para quitar los tomates del agua hirviendo y colócalos en un tazón de agua con hielo durante al menos 30 segundos para enfriarlos y detener el proceso de cocción.

Quita los tomates del agua helada y pélalos con un cuchillo o usa los dedos para quitar la piel.

Usa un pequeño cuchillo para quitarle el corazón de los tomates, cortando cuidadosamente el centro duro.

Coloca los tomates en recipientes herméticos o en bolsas para el congelador marcadas con la fecha actual.

Pon los tomates en el congelador en una zona plana para evitar que los tomates enteros se peguen entre sí mientras se congelan.

Consejo

Los tomates se pueden congelar enteros o cortados en trozos hasta por ocho meses.