Bicicletas de resistencia contra bicicletas eléctricas

Prácticamente todos los clubes de salud y gimnasios ofrecen dentro de ellos clases que recrean las condiciones que experimentan los ciclistas expertos. Ejercitarse en una bicicleta de ciclismo interior se diferencia de ejercitarse en una bicicleta eléctrica tanto en forma como en esfuerzo. Elegir entre una bicicleta de resistencia y una eléctrica dependerá de tu tipo preferido de ejercicio para bicicleta y de la forma en que la usas cuando te ejercitas.

Curso automático

Una bicicleta eléctrica te permite ajustar un curso predeterminado al iniciar el ejercicio. Elegir tu propio curso te permite seleccionar la intensidad y la duración de cada curso de obstáculos, como una colina escarpada a cada milla, una suave rodada colina abajo cada milla o un curso completamente llano. Tales bicicletas recrean cada colina y cada valle de un curso de ciclismo real, incrementando o disminuyendo automáticamente la resistencia por una duración específica de tiempo. En contraste, la única manera de cambiar la velocidad o la resistencia de una bicicleta estacionaria no-eléctrica es de forma manual. Ambos tipos de bicicleta ofrecen un ejercicio muy estimulante, pero la bicicleta eléctrica te permite “cambiar de aires” tras elegir el nivel de dificultad inicial, una idea que no todo mundo encuentra atractiva.

Seguimiento del progreso

El ejercicio en una bicicleta de resistencia requiere de la guía de un DVD o de un instructor que te ajuste la velocidad y los intervalos de recuperación, mientras que una bicicleta eléctrica mantiene un registro de todo, desde la distancia que has recorrido, hasta el número de calorías que has quemado. Estos números los puedes visualizar en la pantalla de la computadora que viene montada al frente de la bicicleta. Aquellos que disfrutan de monitorear los detalles de su ejercicio, como el promedio de revoluciones por minuto o la distancia que han cubierto en los últimos 20 minutos, puede que encuentren a las bicicletas que no son eléctricas mucho más desorientadoras y frustrantes. Por otro lado, los ciclistas expertos, aquellos que pueden medir la intensidad de su ejercicio de acuerdo con su ritmo cardíaco o con su esfuerzo percibido puede que sientan que la pantalla de una computadora es un ente distractor.

Variar las posiciones

Mientras que las bicicletas eléctricas vienen en modelos verticales y reclinadas, todas las bicicletas basadas en la resistencia son verticales. Esta posición vertical crea un flujo de energía natural desde tu torso y a través de tus piernas. En contraste, una bicicleta de ejercicio reclinada separa a las partes inferior y superior de tu cuerpo, volviendo al pedaleo mucho menos ergonómico y más cansado. De acuerdo con un estudio realizado en 2010 en el European Journal of Applied Physiology, las personas que montaron una bicicleta reclinada de cansaban más rápidamente y al final utilizaban mucha menos energía que las personas que andaban sobre bicicletas verticales.

Simulación de la vida diaria

Montar sobre una bicicleta estacionaria no-eléctrica emula la experiencia de andar sobre un camino mucho mejor que la bicicleta de ejercicio eléctrica. Al igual que la bicicleta que sacarías afuera a pasear sobre el pavimento, una bicicleta mecánica requiere de que ajustes el nivel de esfuerzo, en lugar de que esperes a que un curso computarizado lo cambie por ti. Mientras que los modelos exactos varían, los ajustadores eléctricos también pueden hacer que el pedaleo de una bicicleta eléctrica se sienta muy entrecortado y menos natural que al ejercitarte en una bicicleta de resistencia.

Más galerías de fotos



Escrito por christina schnell | Traducido por reyes valdes