Beta-bloqueadores e hipertensión esencial

La hipertensión, o presión arterial elevada, es responsable de cerca de 350,000 muertes en Estados Unidos cada año. Alrededor de 70 a 80 por ciento de las personas que se presentan con un primer infarto o evento vascular cerebral tienen hipertensión, que se define como una presión arterial por arriba de 140/90 mmHg. La hipertensión esencial, que es una presión arterial elevada de causa desconocida, es responsable del 95 por ciento de todos los casos de hipertensión. Controlar la hipertensión arterial ayuda a prevenir infartos al corazón, eventos vasculares cerebrales, insuficiencia cardíaca y renal. Los beta-bloqueadores son medicamentos que tienen un papel importante en el tratamiento de la hipertensión.

Bloqueo de receptores

Las actividades del día a día de las células de tu cuerpo están reguladas por receptores insertos en sus membranas. Cuando los receptores de una célula son estimulados por sustancias químicas que circulan en el torrente sanguíneo, el comportamiento de la célula se altera. Las células del sistema cardiovascular están repletas con receptores tipo beta que al ser estimulados por la hormona epinefrina u otros químicos, incrementan la frecuencia cardíaca y estrechan los vasos sanguíneos. Al bloquear los receptores beta y evitar su activación, los beta-bloqueadores disminuyen la frecuencia cardíaca o dilatan los vasos sanguíneos, disminuyendo tu presión arterial.

Elección de tipos

Varias clases de medicamentos están disponibles para el tratamiento de la hipertensión. Para personas con hipertensión en estadio I (una presión arterial entre 140/90 y 160/99 mmHg) el Comité Nacional para la Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial (Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure) recomienda comenzar el tratamiento con un diurético, como la hidroclorotiazida (HydroDIURIL, Microzide). Otros medicamentos pueden agregarse en caso de ser necesario. Para personas con hipertensión más severa o con diabetes, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y algunas otras enfermedades, el JNC aconseja comenzar el tratamiento con dos o más medicamentos, uno de ellos puede ser un beta-bloqueador. Ya que la mayoría de las personas con hipertensión, independientemente de su severidad, eventualmente necesitarán dos medicamentos para controlar su presión arterial, tu médico podría agregar un beta-bloqueador a tu régimen de tratamiento en algún momento.

Elección de beta-bloqueadores

Según una revisión del 2010 del "Vascular Health and Risk Management", algunos beta-bloqueadores que se habían utilizado por mucho tiempo para el tratamiento de la hipertensión han caído en desuso y algunos otros son mejores para tratarla en personas con otras enfermedades, como diabetes o insuficiencia cardíaca. Específicamente, el atenolol (Tenormin), un beta-bloqueador que se prescribió por muchos años para el tratamiento de la hipertensión, no parece reducir las complicaciones a largo plazo o las muertes en pacientes hipertensos. Aunque sigue siendo prescrito ampliamente para la hipertensión, el uso del atenolol ahora se vigila cuidadosamente. Muchos beta-bloqueadores, aunque disminuyen de forma efectiva la presión arterial, tienden a incrementar los niveles de glucosa sanguínea y de triglicéridos, lo cual no es deseable en personas con diabetes o niveles de triglicéridos de por sí ya elevados. Los beta-bloqueadores de "tercera generación" como el carvedilol (Coreg), el labetalol (Normodyne, Trandate) y el nebivolol (Bystolic) aparentemente no causan estos problemas.

Efectos adversos y seguridad

Como todos los medicamentos, los beta-bloqueadores pueden tener efectos adversos. Extremidades frías, fatiga, mareo, disfunción sexual, dolor de cabeza, náuseas y elevación de glucosa y triglicéridos son los efectos adversos reportados con mayor frecuencia. Los beta-bloqueadores de tercera generación se asocian con menos efectos adversos que los beta-bloqueadores previos. Algunos beta-bloqueadores como el propranolol (Inderal), pueden empeorar la insuficiencia cardíaca o el asma; mientras otros, como el carvedilol, algunas veces son útiles para mejorar la insuficiencia cardíaca. Dada la complicada naturaleza de la hipertensión y la variabilidad en beneficios y efectos adversos de los beta-bloqueadores, tu médico es el que decidirá si recetarte un beta-bloqueador y cuál de ellos es el más apropiado para ti.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por karly silva