Beneficios de correr con el antepié

Correr con el antepié significa, de manera simple, que cuando apoyas los pies en el suelo, el impacto recaerá sobre el antepié en lugar del talón o la parte media del pie. Las personas que practican correr con el antepié pueden experimentar menos lesiones y desplazarse a una velocidad mayor que aquellos que practican otras técnicas, ya que este paso es más natural para el cuerpo. De todos modos, efectuar la transición hacia este tipo de carrera puede resultar un proceso lento, y hacerlo de manera demasiado rápida puede ser doloroso.

Absorción del impacto


El antepié ofrece una superficie mayor que la del talón para reducir la tensión.

Cuando corres con el antepié, el cuerpo absorbe el impacto con mayor facilidad. Esto sucede debido a que este tipo de corredores hacen contacto con el suelo mientras mantienen los tobillos y las rodillas inclinados, así como también las articulaciones de la cadera ligeramente abiertas; por lo tanto, crean un efecto natural de absorción del impacto. Cuando caes sobre los talones, el tobillo se retrae, de manera que no puede absorber el impacto. En su lugar, son las rodillas las que absorben la totalidad de la tensión, y esto puede generar lesiones sobre las mismas, así como también distensiones en los tendones de los pies. Además, el antepié es más ancho que el talón, y caer sobre el primero incrementa la superficie que absorbe el impacto, lo cual reduce el choque.

Incremento en la velocidad


Esta técnica puede incrementar la velocidad.

En un impacto tradicional sobre el talón, dependes del calzado para absorber la tensión. Esto también causa que los talones del calzado deportivo actúen como almohadillas de freno, lo cual hace tu deslizamiento menos eficiente, ya que lo desacelera. Al correr con el antepié colocas muy poco peso, o un peso nulo, sobre los talones; esto permite una transición más suave de paso a paso y, por lo tanto, se aumenta la velocidad y el rendimiento integral. No obstante, como la transición a correr con el antepié toma tiempo, no es probable que percibas un incremento en la velocidad hasta que te acostumbres a la nueva técnica. De hecho, es posible que corras más despacio cuando comiences a cambiar de técnica.

Preparación


Inicia la transición lentamente.

Necesitarás efectuar la transición hacia la técnica de correr con el antepié de manera lenta. Este tipo de paso utiliza músculos que puedes no estar acostumbrado a trabajar, y una ejercitación demasiado intensa en poco tiempo puede conducir a contratiempos mayores. Al menos durante el primer mes, no corras más de dos a tres millas por semana con el antepié y completa el resto de las millas con tu paso tradicional. Puedes adquirir calzado diseñado para esta técnica, o aferrarte a tu viejo calzado, siempre y cuando te resulte cómodo para correr de esta manera. Puedes comenzar a prepararte con una carrera estacionaria, y consultar la técnica apropiada con un entrenador con licencia, para reducir la probabilidad de lesiones debidas a una técnica deficiente.

Desventajas y precauciones


Puedes experimentar algunos dolores al cambiar de técnica.

Correr con el antepié también tiene sus desventajas, en particular al comienzo. Puedes experimentar dolor en los cuádriceps, tendones de Aquiles y en las canillas, y podría tomarte hasta un año la transición completa hacia la nueva técnica. Esto puede generar frustración, lo cual puede inducirte a querer correr con esta técnica con mayor rapidez, lo que a su vez puede generar lesiones, distensiones y más dolor. No intentes modificar tu paso si tienes alguna lesión. Si sufres de una lesión crónica o dolor, consulta acerca de correr con el antepié con un terapeuta físico o un médico especializado en deportes antes de intentarlo.

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Escrito por lynne sheldon | Traducido por sofia elvira rienti