Cómo hacer que tu bebé suelte el pezón sin hacerte daño

La lactancia materna puede ser natural, pero no siempre es algo fácil para las nuevas mamás. Conseguir que el bebé se prenda al pecho correctamente y luego suelte el pezón cuando termine evita lesiones. Si la lactancia materna causa dolor, es posible que se vuelvan temerosas al hacerlo. Hasta el 80 a 90 por ciento de las madres lactantes experimentan algún dolor en los pezones, según Le Leche League International. Si no estás segura si estás sacando al bebé correctamente, consulta con un especialista en lactancia o con tu pediatra.

Razones para interrumpir la succión

No todos los bebés sueltan el pezón cuando terminan de alimentarse. Algunos continúan chupando, usando el pecho como un chupete, lo cual está bien si no tienes nada mejor que hacer ese día. Si deseas levantarte y hacer otra cosa, tienes que forzar la situación sacando al bebé. Si tu bebé no se prende bien, también es necesario para él soltar el pecho y volver a empezar. Si no lo hace, tus pezones comenzarán a doler mucho. Tu bebé también puede no obtener la nutrición que necesita si no agarra correctamente el pecho. Si tu bebé constantemente se alimenta durante más de 30 a 40 minutos, puede ser que ocurra por no tener un buen agarre, informa el sitio web de State University Medical Center de Ohio.

Inserción de un dedo

Una de las maneras más fáciles de interrumpir la succión es insertar el dedo (el dedo meñique es más fácil de insertar) en la esquina de la boca del bebé. Pon el dedo entre las encías y gíralo suavemente un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. Tira suavemente hacia el pecho. Una vez que se interrumpa la succión, retira rápidamente el pezón de la boca del bebé para que él no vuelva a prenderse.

Tira de la barbilla hacia abajo

Algunos bebés reconocen el truco de los dedos en la boca y se sujetan con más fuerza si intentas correrlos del pecho. En este caso, jala hacia abajo la barbilla del bebé para hacer que se suelte. Al tirar hacia abajo, la boca se abre y se puede quitar el pezón. También puedes utilizar este método si prefieres no meter el dedo en la boca de tu bebé.

Lesiones en el pezón

Los pezones lesionados pueden infectarse, lo que hace que el dolor empeore. Si desarrollas una infección por levaduras, puedes contagiar a tu bebé, causando candidiasis en la boca, que puede hacer que el amamantamiento sea doloroso para el bebé. Si el pezón se vuelve rojo o aparecen grietas, se debe a que el bebé no se prende o se suelta del pecho de la manera correcta. El dolor en los pezones se puede curar mejor con tan sólo poner un poco de leche materna en ellos. Las compresas calientes también pueden aliviarlos. No pongas agentes de secado sobre los pezones doloridos, ya que esto puede empeorar la condición. Consulta a tu médico si desarrollas síntomas de una infección del pezón o si el bebé muestra signos de este trastorno.

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Escrito por sharon perkins | Traducido por natalia pérez