Baños con sales de Epsom y bicarbonato de sodio para la fibromialgia

La fibromialgia significa dolor en la fibra muscular. Se caracteriza por el dolor en los músculos, tendones y los ligamentos, junto con síntomas de gripe. Esta enfermedad crónica es impredecible y varía de leve a incapacitante. Su causa precisa se desconoce y parece ser hereditaria, pero hay un componente genético que ha sido identificado. Actualmente, se cree que las personas con fibromialgia pueden tener una deficiencia en magnesio y/o niveles inferiores del neurotransmisor conocido como serotonina, el cual es responsable del estado de ánimo. Un diagnóstico preciso es difícil, ya que se parece mucho a otras enfermedades, como el síndrome de fatiga crónica y sensibilidad química múltiple. Si has sido diagnosticado con fibromialgia, hay algunas cosas que puedes hacer para ayudarte a lidiar con el dolor y el malestar que provoca.

Enfoque mixto

Un enfoque mixto involucra métodos convencionales y alternativos. Una manera para tratar la fibromialgia es con una dieta de eliminación para averiguar si las intolerancias alimentarias están contribuyendo a la enfermedad. Puedes tomar suplementos tales como magnesio y ácido málico. También se recomienda el ejercicio para reducir el dolor y la rigidez, además de la meditación que es buena para relajar el cuerpo y la mente. La biorretroalimentación puede reducir el estrés y el pimiento rojo molido, que es un potente analgésico, ayudan a controlar el dolor. Los tratamientos de homeopatía incluyen Árnica, Nueza, Hypericum y Rhus tox. La acupuntura y la acupresión también son útiles. Por otra parte, los medicamentos recetados, incluyendo los antidepresivos, son tratamientos médicos convencionales.

Tratamientos tópicos

Joseph Dispenza, autor del libro “Live Better Longer: The Parcell’s Center 7-Step Plan for Health and Longevity" ("Vivir más y mejor: plan de 7 pasos del Centro Parcell para la salud y la longevidad"), dice que los baños con sales de Epsom y bicarbonato de sodio puede traer alivio al que sufre de fibromialgia. Recomienda colocar 1 libra de sal de Epsom y 1 libra de bicarbonato de sodio en una tina de agua tan caliente como se pueda tolerar, luego remojar durante 25 a 30 minutos hasta que se enfría el agua y salir de la bañera sin enjuagar.

Sal de Epsom

La sal de Epsom es el sulfato de magnesio. Según Mark London, en su informe de investigación “The Role of Magnesium in Fibromyalgia” ("El papel del magnesio en la fibromialgia"), la deficiencia de magnesio puede desempeñar un papel importante en el proceso de la enfermedad, ya que está presente en muchas funciones del cuerpo, incluyendo la regulación o la inhibición de los receptores nerviosos, que se consideran fuentes de dolor de la fibromialgia. El sulfato de magnesio puede ser absorbido a través de la piel directamente en el torrente sanguíneo para ayudar a relajar el tejido muscular.

Bicarbonato de sodio

El bicarbonato de sodio es un agente alcalinizante y, según la Dra. Rita Louise, autora del libro “An Energetic Look at Fibromyalgia” ("Una mirada energética a la fibromialgia"), el bicarbonato de sodio ayuda a que el cuerpo libere la energía y las toxinas de la piel. Esto reduce el estrés y ayuda a que el cuerpo se relaje.

Caliente a frío

La recomendación del Dr. Dispenza de que el agua del baño sea caliente se basa en el hecho de que cuando se eleva la temperatura del cuerpo, los vasos sanguíneos en la piel se dilatan y llevan la sangre cerca de la superficie. Las toxinas son llevadas a la piel para ser puestas en libertad y la absorción de magnesio y sulfato se lleva a cabo. Permanecer en el agua hasta que se enfríe permite que la piel libere las toxinas.

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Escrito por judith swan | Traducido por barbara obregon