¿Cómo el azúcar proporciona energía?

El azúcar de mesa, o sacarosa, es un edulcorante dietético derivado de una gran variedad de fuentes vegetales, tales como la caña de azúcar y la remolacha azucarera. Los nutricionistas clasifican la sacarosa como un azúcar simple, debido a que tu cuerpo lo digiere y asimila con facilidad y rapidez. La molécula de sacarosa es un disacárido compuesto por dos monosacáridos sencillos: glucosa y fructuosa. Según la nutricionista Elson Haas, la glucosa es el principal combustible utilizado por las células para producir energía.

Digestión

Antes de que tu cuerpo pueda convertir el azúcar a energía, debe primero digerirlo y absorberlo. Cada vez que ingieres sacarosa –el azúcar es casi omnipresente en una dieta estadounidense– se separa rápidamente en sus dos monosacáridos gracias a una enzima llamada sacarosa. Tu flujo sanguíneo absorbe fácilmente la glucosa y la fructuosa a través del revestimiento de tu intestino. A partir de ahí, el flujo sanguíneo los lleva al hígado, donde se convierte la fructuosa en glucosa. Por lo tanto, la sacarosa es una fuente rica en glucosa, algo que todas las células pueden utilizar para producir energía.

Respiración celular

Tu hígado modera la cantidad de glucosa encontrada en la circulación en un momento dado, y un hígado sano proporciona un suministro continuo para satisfacer tus necesidades inmediatas. Cuando las células necesitan energía, absorben la glucosa del flujo sanguíneo y se separan en dos moléculas de piruvato, que luego se transfieren a la mitocondria –los "hornos" en las células–, donde el piruvato se convierte en acetil-CoA. Dentro de las mitocondrias, el acetil-CoA se procesa a través de dos rutas metabólicas secuenciales –el ciclo del ácido cítrico y la cadena de transporte de electrones. Esto produce trifosfato de adenosina, o ATP, la fuente de energía para todos los procesos metabólicos. De acuerdo con el Dr. Michael Gregory en la Universidad del Estado de Nueva York, este metabolismo oxidativo de una sola molécula de glucosa rinde para 36 moléculas de ATP.

Depósitos de almacenamiento

Si tu consumo de azúcar supera las necesidades energéticas inmediatas de tu cuerpo, la glucosa se ​​convierte en glucógeno y se almacena en el hígado y en los músculos. Una vez que estos órganos alcanzan el máximo de su capacidad para almacenar glucógeno, el exceso de glucosa se ​​convierte primero en ácidos grasos y después en triglicéridos, que se almacenan en el tejido adiposo. Cuando el nivel de glucosa no satisface las necesidades de energía de las células –durante el ayuno o el ejercicio, por ejemplo– el glucógeno puede desmenuzarse rápidamente para producir glucosa. Del mismo modo, los triglicéridos se desmenuzan en ácidos grasos y luego en acetil-CoA, el cual entra en la mitocondria por medio de "combustión".

Consideraciones

El azúcar, en virtud de su fácil digestibilidad y alto contenido de glucosa, es una fuente rápida de energía para las células. Sin embargo, el consumo excesivo de azúcar es un factor que contribuye a la epidemia de obesidad en los países desarrollados. El Departamento de Agricultura de EUA informa que el estadounidense promedio consume más de 150 libras de azúcar al año, y la dieta típica estadounidense consta de alrededor de 32 cucharadas de azúcar diarias. Diez cucharadas al día es el límite recomendado. Los carbohidratos complejos –granos enteros, frutas y verduras– proporcionan un amplio suministro de glucosa para tus necesidades de energía a la vez que satisfacen una serie de distintos nutrientes útiles.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por eduardo sanchez