Cómo ayudar a adolescentes heridos

La adolescencia puede ser un reto, que se caracteriza por múltiples tensiones, incluyendo cambios en el cuerpo, que pasan de la escuela primaria a la secundaria y luego a la preparatoria, y ansiedades sociales con amigos y grupos de iguales. Muchas de estas situaciones pueden evolucionar a situaciones negativas y dañinas, y los adolescentes necesitan tener las herramientas y la asistencia adecuadas a su disposición. En su libro "Hurt: Dentro del mundo de los adolescentes de hoy en día (Hurt: Inside the World of Today's Teenagers)", el autor Chap Clark dice "La superficie del paisaje adolescente es donde los miedos internos, la soledad y la inseguridad deben mantenerse bajo control, donde las amistades son generalmente poco profundas y donde el rendimiento y la imagen son el nombre del juego”.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Observa a tu hijo durante su rutina del día a día. Si ha dejado de sonreír, pasa más tiempo solo en su habitación, camina por ahí con los hombros caídos y no tiene apetito, puede que este deprimido o molesto por una situación o evento en curso.

    Observa a tu hijo durante su rutina del día a día. Si ha dejado de sonreír, pasa más tiempo solo en su habitación, camina por ahí con los hombros caídos y no tiene apetito, puede que este deprimido o molesto por una situación o evento en curso. Mantén la calma y extiende atenciones adicionales y ofertas de ayuda en estos tiempos que los adolescentes necesitan saber que tienen un sistema de apoyo fuerte y amoroso a la mano si la necesitan.

  2. Escucha a tu hijo si se decide a hablar de sus problemas contigo. No interrumpas y permítele hablar hasta que haya terminado con todos los detalles.

    Escucha a tu hijo si se decide a hablar de sus problemas contigo. No interrumpas y permítele hablar hasta que haya terminado con todos los detalles. En lugar de juzgarlo o criticar, pregúntale cómo puedes ayudar o si hay algo que necesita de ti. Un abrazo o un toque suave le harán saber que te importa y que estás ahí para él. Cuando la discusión haya terminado, deja las opciones abiertas para el adolescente para obtener más tiempo y atención de ti si es necesario. Asegúrale que tú estás disponible en cualquier momento que necesite un oído compasivo y amoroso.

  3. Sé un ejemplo para tu hijo. Cuando la vida te hace una mala jugada, no despotriques sobre lo injusto de la situación. Encuentra métodos positivos de abordar el problema de una manera tranquila y racional.

    Sé un ejemplo para tu hijo. Cuando la vida te hace una mala jugada, no despotriques sobre lo injusto de la situación. Encuentra métodos positivos de abordar el problema de una manera tranquila y racional. Si has cometido un error, no tengas miedo de admitirlo y sigue adelante. Pide asistencia a los demás, de ser necesario y lleva una actitud de "puedo hacerlo" contigo mismo en todo momento. Los niños de todas las edades aprenden de las reacciones de sus padres a la vida y esto tiene un gran efecto en cómo van a manejar sus propias dificultades en el futuro.

  4. Estate atento a las reacciones fuertes y destructivas de la situación que causan el dolor, como el abuso de drogas o alcohol, cortes, exceso de sueño, ataques de ira o la retirada total de la vida familiar y social.

    Estate atento a las reacciones fuertes y destructivas de la situación que causan el dolor, como el abuso de drogas o alcohol, cortes, exceso de sueño, ataques de ira o la retirada total de la vida familiar y social. Estas pueden ser señales de advertencia de que tu hijo puede necesitar más ayuda de la que puedes proporcionar. Puede que sea necesario programar asesoramiento o evaluaciones psiquiátricas si tu hijo presenta uno o más de estos gestos.

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Escrito por sheryl faber | Traducido por adrian tobon