Ayuda con la frustración de los padres

Los niños suelen ser encantadores y adorables pero pueden ser realmente molestos, también. Dedos pegajosos, habitaciones desordenadas y toques de queda rotos pueden conducir a la frustración parental. Cada padre ha perdido su calma en algún momento u otro. Antes que la frustración te haga perderla, toma algunas medidas para evitar la situación. Te sentirás mejor y le mostrarás a tu hijo la manera adecuada de manejar sentimientos difíciles.

Cambia tus expectativas

Cuando el niño no recoge sus juguetes o se niega a vestirse, es fácil sentirse frustrado. Antes de que lo envíes a un internado, echa un vistazo a su etapa de desarrollo y evalúa si tus expectativas son realistas. Si tu niño no se sienta en silencio a lo largo de una comida de cinco pasos en un restaurante, no es porque es desafiante sino que es normal para su etapa de desarrollo. Date cuenta que gran parte del comportamiento frustrante de tu hijo es normal para su edad y encontrarás que es más fácil mantener la calma cuando las cosas no van bien.

Reduce otras situaciones estresantes

A veces la causa de la frustración parental es más profunda que un berrinche en el supermercado. El estrés de otras áreas de tu vida, tales como problemas de dinero o problemas maritales, puede hacerte menos paciente y más propenso a la ira cuando tu hijo no está cooperando. Encuentra maneras positivas de manejar este tipo de estrés para que no afecte la crianza. Por ejemplo, establece una hora regular para el ejercicio, la meditación, la oración o los baños relajantes. Dirígete a la familia, los amigos y a la comunidad en general en busca de ayuda cuando la necesites. Si es posible, haz frente a la verdadera causa de tu estrés, por ejemplo, busca un consejero matrimonial o encuentra un mejor trabajo. No convertirá a tu hijo en un ángel pero te ayudará a ser un padre más paciente.

Reacciona diferente

Imagínate el momento en que tu hijo ha hecho algo que te dispara. Tu corazón se está acelerando y tu cabeza está latiendo. Estás a punto de gritarle, decirle algo hiriente o darle un castigo que no se ajuste al crimen. En pocas palabras, estás a punto de hacer algo de lo cual te arrepentirás más tarde. La próxima vez, haz algo completamente diferente. Aléjate. Cuenta hasta 10. Respira profundo. Llama a un amigo para hablar de ello. Grita en una almohada. Sólo acércate a tu hijo una vez que te hayas calmado y puedas discutir el asunto con calma.

Usa disciplina positiva

Minimiza tu propia frustración dándole a tu hijo la mejor oportunidad para comportarse. Asegúrate que sabe exactamente cuáles son tus expectativas con antelación. Date cuenta cuando es cooperativo o responsable y hazle saber lo mucho que aprecias ese comportamiento. Impone las normas de modo coherente para que no tenga la tentación de empujar los límites para ver adónde llegan. Además, recuerda que tu hijo está en su mejor estado cuando ha tenido suficiente sueño, ejercicio y comida sana por lo cual prioriza estas cosas en su vida.

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Escrito por piaf azul | Traducido por sofía bottinelli