El aumento de la ventilación alveolar y los ejercicios

Tu respiración aumenta en proporción directa a la intensidad de tu entrenamiento. Eso sucede porque el oxígeno que inhalas tiene el simple trabajo de alejar los fragmentos químicos que tu cuerpo genera cuando quema el azúcar para obtener energía. Esos fragmentos son átomos de hidrógeno que se combinan con el oxígeno para formar átomos de carbono y agua que se combinan con el oxígeno para formar dióxido de carbono, como es descrito por los fisiólogos respiratorios en la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia.

Hiperventilación

La ventilación, a medida que se relaciona con el cuerpo humano, sólo tiene un objetivo muy específico, eliminar el dióxido de carbono, CO2. Los términos de la ventilación y la hiperventilación se utilizan a menudo erróneamente como sinónimos para respirar. Por ejemplo, si respiras muy rápido pero poco profundo, pasará el aire exhalado de los pulmones sólo hasta la tráquea, comúnmente llamada tubo de aire, antes de inhalar de nuevo. Puede parecer como que respiras mucho aire pero casi nada del aire viciado sale y muy poco de aire fresco entra. Ese patrón de respiración rápida es sólo una hipo-ventilación, insuficiente ventilación, porque nunca expulsas suficiente dióxido de carbono. Sólo la respiración normal o la profunda producen la ventilación.

Tus alvéolos

Los alvéolos son microscópicas burbujas delicadas que llenan tus pulmones y están conectados a las vías respiratorias que llevan al aire dentro y fuera de ellos. Los mismos son sacos muy delgados de tejido que sostienen una red de capilares o vasos sanguíneos diminutos. Si se pudieran extender todos tus alvéolos sobre una superficie plana, cubrirían un área casi tan grande como la de una cancha de tenis. Que expone toda tu sangre, una sola célula de sangre roja a la vez, al aire fresco para llenar tus pulmones con cada respiración profunda. La perfusión o flujo de sangre, debe coincidir con la ventilación para que el oxígeno se difunda a la sangre y el CO2 se difunda de manera adecuada. No puedes ventilar adecuadamente sin alvéolos sanos.

Ejercitar

El ejercicio produce dióxido de carbono por oxidación, o quemando las moléculas de azúcar. Cada vez que tus músculos rompen una molécula de azúcar en carbono y fragmentos de hidrógeno, los electrones se liberan para activar las fibras nerviosas y musculares. Sin sus electrones, los átomos de carbono e hidrógeno necesitan algo más a qué aferrarse. Ese es el trabajo del oxígeno y la razón por la que tus músculos y nervios lo necesitan cuando ejercitas. Los músculos activos generan energía y CO2. Cuanto más CO2 produces, más se tienen que ventilar tus alvéolos para deshacerse de él. El ejercicio aumenta la ventilación alveolar.

Sensibilidad del dióxido de carbono

El cerebro y ciertos receptores en los vasos sanguíneos son muy sensibles al CO2 en la sangre. Si el CO2 sube hasta un uno o un dos por ciento durante el ejercicio, tu cerebro estará al mando de una duplicación o más en la frecuencia y el volumen respiratorio. Te darás cuenta de esto por un inicio repentino de falta de aire, tu cerebro da la señal para que aumente la ventilación alveolar y coincida con tu ejercicio.

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Escrito por walt pickut | Traducido por priscila caminer