Asma inducido por el ejercicio en clima frío

El asma inducido por el ejercicio (EIA por su sigla en inglés) es causado por el estrechamiento repentino de la vía aérea después del ejercicio. Usualmente es desencadenado por el aire frío y seco, aunque también puede ocurrir a temperaturas relativamente cálidas. A mediados del siglo XX, la gente con EIA usualmente evadía el ejercicio. Sin embargo, nuevas investigaciones sobre las causas del EIA y tratamientos más sofisticados han ayudado a los adultos y niños con esta condición a realizar ejercicio vigoroso y formar parte de deportes competitivos.

Causas del EIA

El EIA comúnmente afecta a los atletas que habitan en climas fríos y a los no-atletas que se ejercitan regularmente. Los autores de un pequeño estudio publicado en abril de 2005 en el "International Journal of Sports Medicine" encontraron que 15 de 31 esquiadores de montaña estudiados mostraron evidencia de constricción de las vías aéreas después de ejercitarse en temperaturas heladas. La teoría actual señala que respirar aire frío y seco causa pérdida de agua y ocasiona que las vías aéreas se sequen. Como resultado, las células que conforman la superficie de las vías aéreas liberan químicos inflamatorios que causan constricción. Cuando te ejercitas en el frío, las vías aéreas se deshidratan a un ritmo más rápido en comparación con cuando te ejercitas en climas templados o calurosos. La deshidratación también puede dañar a las células, haciendo a las vías aéreas más susceptibles a la constricción. Otros factores que empeoran los síntomas del EIA son los alérgenos como el pelo de los animales y el polen, así como infecciones virales como el resfriado común.

Síntomas del EIA

Los síntomas del EIA son variables y no siempre ocurren después del ejercicio. En los atletas, los síntomas pueden desarrollarse únicamente bajo circunstancias extremas con ejercicios que requieren del movimiento de grandes volúmenes de aire en un periodo corto de tiempo. Los síntomas más comunes incluyen: dificultad para respirar, tos, sensación de quemazón en el pecho y, raramente, sibilancias. Generalmente, los síntomas comienzan de tres a cinco minutos después de que el ejercicio haya concluido. Puede ocurrir un segundo brote de tos debido a la inflamación de dos a 12 horas después.

Diagnóstico

El EIA usualmente se diagnostica con una prueba llamada "prueba de hiperventilación voluntaria eucápnica", o EVHC. Esta prueba mide la diferencia entre la cantidad máxima de aire que puedes exhalar en un segundo (llamado el FEV1) antes y después de que se te sea solicitado hiperventilar. Un estudio realizado en febrero de 2006 y publicado en el "British Journal of Sports Medicine" encontró que el EVHC era significativamente más sensible para diagnosticar el EIA en atletas en comparación con otras pruebas. Autores del estudio publicaron en agosto de 2012 un artículo en el "Journal of Asthma" que reportaba que el EVHC también es mejor para diagnosticar el EIA en los no-atletas que se ejercitan de forma regular.

Tratamiento

A las personas con diagnóstico de EIA, el National Asthma Prevention and Education Program y la American Thoracic Society recomiendan que se traten aproximadamente 15 minutos antes de la actividad física vigorosa o del ejercicio para prevenir la broncoconstricción. Medicamentos denominados β2-agonistas de acción corta se usan comúnmente. Otros medicamentos de acción prolongada también pueden ser prescritos si los síntomas no mejoran o si estos empeoran. De acuerdo a un estudio publicado en julio de 2011 en el "Current Sports Medicine Report", la función pulmonar mejoró en las personas con EIA que consumieron una dieta baja en sal y alta en aceite de pescado y antioxidantes. Comportamientos como cubrir tu boca y nariz cuando te ejercitas en climas fríos, ejercitarte en ambientes húmedos, hacer calentamientos por lo menos 10 minutos antes de ejercitarte y lentamente disminuir la intensidad del ejercicio pueden llevar a disminuir los síntomas del EIA.

Consideraciones

De acuerdo al National Asthma Prevention and Education Program, los niños y adultos jóvenes con EIA no deben ser desalentados de participar en actividades físicas y deportes organizados.

Más galerías de fotos



Escrito por margueritte mabry | Traducido por karly silva