Asanas de yoga para la salud de la próstata

La próstata es una glándula localizada en la base del pene masculino responsable de la producción del fluido que ayuda al movimiento de los espermatozoides a través del tracto reproductor masculino. Conforme los hombres envejecen, la próstata se agranda y presiona la uretra, que controla el flujo de la orina desde la vejiga. Algunos hombres experimentan problemas con la micción, y posiblemente con otras complicaciones más serias. La práctica del yoga puede aliviar algunos de los síntomas de una próstata agrandada, mejorar la circulación y promover una sensación de bienestar.

Postura del bote (Navasana)

Siéntate en la estera de yoga con la columna recta y las piernas extendidas frente a ti. Coloca tus manos a los costados sobre la colchoneta. Dobla ligeramente las rodillas, lleva los pies hacia ti y coloca las plantas de los pies sobre la colchoneta. Contrae los músculos abdominales, y junta firmemente las piernas. Inhala y levanta ambas piernas juntas para que la espalda y los muslos formen una V mientras guardas el equilibrio sobre los huesos de los glúteos. Coloca tus manos junto a tus rodillas. Puedes estirar las piernas si quieres aumentar la dificultad de esta postura, pero asegúrate de no dejar que tu espalda se curve. Mantén la postura durante cinco respiraciones y libera. Repite dos veces más.

Postura del dedo gordo del pie recostado (Supta Padangusthasana)

Acuéstate sobre tu espalda en la estera de yoga con las piernas extendidas y los brazos a los costados. Dobla la rodilla derecha, y llévala hacia el pecho. Toma el dedo gordo del pie derecho con los dedos índice, medio y pulgar de tu mano derecha, con el pulgar alrededor del dedo del pie. Manteniendo la espalda y los hombros sobre la colchoneta, empieza a estirar la pierna derecha hasta que la planta del pie se dirija al techo y la pierna forme un ángulo de 90 grados con respecto a la cadera. Si esto es demasiado difícil, sujeta el pie colocando una cinta de yoga alrededor del pie, y toma ambos extremos con la mano derecha. Mantén esta posición de 10 a 15 respiraciones y suelta lentamente. Cambia de lado.

Postura del héroe (Virasana)

Siéntate en la estera de estilo japonés, con las rodillas y los pies juntos debajo de tus glúteos. Levanta los glúteos y coloca los pies un poco más abiertos que el ancho de tus caderas manteniendo juntas las rodillas. Lentamente baja las caderas entre tus pies, hasta que los glúteos toquen la colchoneta. Si sientes algún dolor en las rodillas, no continúes y quédate ahí. Si tus glúteos ya están en el piso, empieza a deslizar las manos hacia atrás. Apunta con los dedos hacia adelante, dobla los codos hacia atrás y baja el cuerpo sobre tus antebrazos. Quédate ahí, o sigue bajando la espalda hasta la colchoneta; suelta los brazos a los costados del cuerpo. La etapa final de esta postura es aplanar la espalda sobre la estera y juntar los antebrazos encima de tu cabeza. Ten en cuenta que se trata de una postura avanzada, y no debes forzar tu cuerpo en ninguna posición que sea dolorosa. Con cuidado, abandona la postura apoyándote en los antebrazos; a continuación, adelanta las manos para volver a subir y sentarte.

Postura del arco (Dhanurasana)

Acuéstate en tu estera de yoga sobre el estómago con las piernas estiradas y los brazos a los costados. Dobla ambas rodillas, y toma firmemente con los cinco dedos de tus manos unidos la porción superior externa de tus pies. Coloca las rodillas al ancho de tus caderas o ligeramente más separadas. Comienza a patear con los pies hacia el techo para tomarlos con las manos. Lentamente permite que tu cabeza; el pecho y los hombros; las rodillas y tal vez tus muslos se despeguen de la estera. Continúa hasta alcanzar tus pies con las manos, abriendo el pecho y estirando los brazos. Transfiera tu peso a tu vientre. Sostén la postura de cinco a 10 respiraciones, y libera. Repite dos veces más.

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Escrito por jody braverman | Traducido por sergio mendoza