¿La artritis reumatoide está asociada con la enfermedad cardíaca?

La artritis reumatoide, una enfermedad inflamatoria de las articulaciones, afecta a alrededor del 1 por ciento de la población del mundo durante sus vidas. A menudo las mujeres se ven afectadas 2 a 3 veces más que los hombres y la enfermedad generalmente ataca entre las edades de 30 y 50 años, cuando la gente debería ser más productiva. Aunque la manifestación más evidente de la AR es el daño articular, es una enfermedad multisistémica que afecta a muchos órganos y tejidos, incluyendo el corazón y los vasos sanguíneos.

Inflamación generalizada

La artritis reumatoide es provocada por una respuesta inmune mal dirigida que ataca a tus propios tejidos como si fueran extraños. Esta respuesta autoinmune se caracteriza por los glóbulos blancos sobre estimulados que producen anticuerpos anormales y sustancias inflamatorias, tales como el interferón, factor de necrosis tumoral y las interleucinas. Estas sustancias dañan los revestimientos interiores delicados de las articulaciones y los vasos sanguíneos y activan los procesos que contribuyen a la destrucción y, según una revisión de 2005 en “Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology”, ("Arteriosclerosis, Trombosis y Biología Vascular"), a la enfermedad cardiovascular. También pueden generar inflamación en el músculo del corazón, lo que aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca.

Daño de los vasos acelerados

La investigación ha demostrado que la aterosclerosis, el proceso donde se estrechan progresivamente las arterias y en última instancia conduce a la enfermedad de la arteria coronaria, es una condición inflamatoria. Incluso en personas sanas, las placas de colesterol que recubren las arterias se unen con las células inmunes hiperactivas que liberan los compuestos inflamatorios. Esto ha llevado a algunos científicos a sugerir que la propia aterosclerosis es una enfermedad autoinmune. En las personas con trastornos como el lupus o la artritis reumatoide, se intensifica la inflamación de los vasos y la aterosclerosis se desarrolla a menudo prematuramente. Por otra parte, las zonas inflamadas en las arterias de los pacientes con enfermedades autoinmunes son más propensas a la coagulación, que es la causa principal de los ataques cardíacos. Las mujeres jóvenes con artritis reumatoide tienen casi 4 veces más probabilidades de morir por enfermedad coronaria que los que no tienen AR.

Los factores tradicionales que contribuyen

Aunque el exceso de inflamación contribuye a la aterosclerosis en personas con artritis reumatoide, los factores de riesgo tradicionales siguen desempeñando un papel importante. Si tu colesterol es alto, tienes sobrepeso, diabetes, hipertensión o fumas, tus posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón se magnifican. En particular, las personas con artritis reumatoide tienden a tener bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad, o HDL, a menudo llamadas colesterol "bueno", los triglicéridos elevados y un aumento de las pequeñas partículas de lipoproteína de baja densidad o LDL, una especie de "colesterol malo ". Todos estos factores incrementan el riesgo de enfermedades del corazón.

Los medicamentos pueden jugar un papel importante

Algunos de los medicamentos utilizados para tratar la artritis reumatoide, como los corticosteroides y los fármacos antiinflamatorios no esteroides, celecoxib (Celebrex), por ejemplo, se han relacionado con un mayor riesgo de ataque al corazón. Los corticosteroides, por ejemplo, evocan cambios en los lípidos y la glucosa en sangre que podrían acelerar la aterosclerosis. Por el contrario, son inhibidores potentes de la inflamación, lo que presumiblemente podría reducir tu riesgo de enfermedad cardíaca. Aún no está claro si estos fármacos promueven o previenen las enfermedades del corazón en los pacientes con AR.

Consideraciones

Los factores de riesgo tradicionales y la inflamación mayor juegan un papel en la génesis de las enfermedades cardíacas en las personas con artritis reumatoide. Los mecanismos que desencadenan la aterosclerosis en personas que no tienen enfermedades autoinmunes no están totalmente claros y son aún más oscuros en las personas con artritis reumatoide, el lupus y otras condiciones similares. Hasta que estas preocupaciones sean aclaradas, el tratamiento para la AR debe estar dirigido a calmar el sistema inmunológico, reducir la inflamación y disminuir el daño generalizado causado por esta enfermedad.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por barbara obregon