Articulaciones de la rodilla

Si sufres de problemas de rodilla cuando te involucras en la tarea diaria, como subir escaleras o participas en actividades físicas como ciclismo, puedes padecer lo que los ortopedistas definen como el síndrome de dolor patelofemoral. Si bien existe una falta de consenso entre los especialistas en cuanto a los factores o tratamientos especializados, este se caracteriza por un dolor en la parte frontal de la rodilla que se intensifica con la actividad.

Anatomía

La articulación de la rodilla es la articulación más grande y más dinámica del cuerpo humano. Se compone del hueso del muslo o el fémur, la rótula, y huesos de la espinilla interior y exterior o de la tibia y el peroné. Los ligamentos colaterales y mediales corren a lo largo de la parte exterior de la rodilla y ayudan a estabilizar el movimiento de lado a lado de la articulación. Los ligamentos cruzados anterior y posterior forman una X dentro de la rodilla, y trabajan para controlar el frente movimiento de adelante hacia atrás. La rótula es un hueso sesamoideo o variable que se mantiene en su lugar por el tendón del cuádriceps en la parte superior y en la parte inferior por el tendón rotuliano.

Causas

Al doblar y enderezar la rodilla al subir escaleras o andar en bicicleta, la rótula se desliza sobre las superficies lisas del fémur y la tibia, mientras los tendones del cuadriceps y el tendón rotuliano controlan la trayectoria de desplazamiento. El dolor que se siente durante estas actividades puede ser el resultado de un ablandamiento del cartílago en la parte inferior de la rodilla, conocido como condromalacia rotuliana o mala alineación de la rótula a lo largo de la parte frontal de la articulación de la rodilla. Más específicamente, el dolor que se siente en la articulación de la rodilla durante el ciclismo puede ser debido al uso excesivo del tendón rotuliano o un desequilibrio muscular entre los cuádriceps y músculos isquiotibiales y puede venir como resultado de un estrés excesivo puesto en la rótula de la rodilla.

Tratamiento

Tras una incidencia inicial de dolor en la articulación de la rodilla al subir escaleras o andar en bicicleta, adhiérete al protocolo RECH: reposo, elevación de la pierna, compresión y hielo. Descansa la rodilla de las actividades que agravan la lesión y haz un tratamiento de 20 minutos con hielo en la rodilla y 20 minutos sin hielo. Usa un vendaje compresivo o rodillera para ayudar a combatir los síntomas de la inflamación y eleva la rodilla por encima del nivel del corazón cuando estés sentado, si es posible. Cuando los síntomas se disipan los fisioterapeutas recomiendan un programa diario que consta de 20 minutos de ejercicios de fortalecimiento de la rodilla, que incluyen elevar la rodilla en posición sentado y sentadillas con el peso corporal.

Prevención

Antes de comenzar el ejercicio, calienta la articulación de la rodilla durante cinco minutos con ejercicios ligeros como caminar. A continuación, realiza estiramientos de los isquiotibiales y los músculos cuádriceps. Estira después de haber terminado el ejercicio o andar en bicicleta. Hay ajustes que puedes hacer en tu bicicleta que ayudan a aliviar el dolor en las articulaciones de la rodilla. Ajusta el asiento hacia adelante o hacia atrás de modo que cuando los pedales estén alineados en la posición de las 3 la rodilla caiga sobre el eje del pedal. Sube o baja el asiento de modo que con el pedal más bajo en la posición 6 en punto, la rodilla se doble en un ángulo de 30 a 35 grados.

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Escrito por ronaldo dixon | Traducido por vanina frickel