¿Puede la anemia de células falciformes tener un efecto en las piernas?

La enfermedad de las células falciformes (ECF) es el trastorno hereditario de la sangre, más común en los Estados Unidos. Según los Institutos Nacionales de Salud, la anemia de células falciformes afecta entre 70 a 80 mil estadounidenses y es más frecuente entre las personas de ascendencia africana, mediterránea e hispana. La "formación de células falciformes", que se produce en los glóbulos rojos de la sangre de las personas con anemia de células falciformes, puede causar numerosas complicaciones, incluyendo accidente cerebrovascular, daño a los órganos y episodios de dolor recurrentes. Las personas con ECF frecuentemente experimentan problemas con sus piernas.

Dolor en las piernas

Las personas con enfermedad de células falciformes son propensas a episodios de dolor conocidos como las crisis vaso-oclusivas, que ocurren cuando los glóbulos rojos falciformes bloquean las pequeñas arterias. Una crisis vaso-oclusivo se anuncia típicamente con dolor severo, ya que el flujo de sangre a la parte afectada del cuerpo disminuye. Las crisis vaso-oclusivas son una causa clásica de dolor en la pierna en la ECF y tales episodios pueden dañar tanto los ejes y los centros de crecimiento de los huesos de la pierna. Las caderas de los pacientes con ECF son particularmente propensas a las lesiones causadas por formación de células falciformes.

Úlceras en la pierna

Una revisión del 2010 en "American Journal of Hematology", informó que hasta el 10 por ciento de los pacientes de células falciformes de América del Norte tienen úlceras crónicas de la pierna. Las heridas más comunes se manifiestan con dolores persistentes en los tobillos, las pantorrillas y los tendones de Aquiles. En las personas que sufren ECF, son varios los factores que contribuyen al desarrollo de úlceras en la pierna, incluyendo la obstrucción de las pequeñas arterias por las células falciformes, disminución de los niveles de oxígeno en la sangre y la derivación de la sangre, lejos de la superficie de la piel.

Las infecciones óseas

Las infecciones de los huesos de las piernas y las articulaciones se producen con más frecuencia en personas con ECF, que en la población general. Los eritrocitos falciformes, que reducen el flujo sanguíneo y el aporte de oxígeno a los huesos, son los principales responsables de permitir que estas infecciones ocurran. Además, las personas con drepanocitosis presentan alteraciones de la inmunidad, lo que contribuye aún más, a que sean susceptibles a infecciones óseas y articulares. De acuerdo con una revisión de 2011 en "Anemia", la Salmonella y el Staphylococcus aureus son los organismos más comunes implicados en infecciones óseas en personas con ECF.

Las fracturas y alteraciones en el crecimiento

Las personas con ECF suelen ser anémicos. Para compensar la falta de glóbulos rojos de la sangre, la médula ósea en los huesos largos de las personas con ECF (que normalmente en los individuos sanos se convierte en grasa bastante temprano en la vida) continúa para producir activamente los glóbulos rojos de la sangre. Esta actividad de la médula tiende a adelgazar el hueso alrededor de la médula ósea, lo que puede aumentar el riesgo de fracturas. Además, la médula falciforme y la hiperactividad de la misma, puede dañar los centros de crecimiento de los huesos de la pierna e interferir con el crecimiento normal.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por vanina frickel