Cómo almacenar la polenta

El equivalente italiano de la harina de maíz, la polenta, se ha transformado a lo largo de los años a partir de un elemento básico en la comida campesina. Puedes cocinar esta harina versátil en una papilla blanda cremosa, freírla, hornearla o asarla en cuñas firmes y utilizarla como un sustituto para el pan o como acompañamiento de guisos, carnes y pescados. La polenta está disponible en diferentes texturas, incluyendo polvos finos y Stoneground, así como una variedad de pre-cocido instantáneo. No importa qué tipo elijas utilizar, debes almacenarla adecuadamente para evitar que se eche a perder y pierda su sabor.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • Recipiente hermético resellable

Instrucciones

  1. Refrigera la polenta Stoneground en un recipiente hermético resellable durante aproximadamente dos meses. La polenta Stoneground contiene aceite del germen del maíz y se echa a perder si se deja fuera del refrigerador.

  2. Coloca las sobras de polenta sin abrir y sin cocer en un lugar fresco y seco, lejos de la humedad durante un máximo de dos años. Si tienes restos de polenta fina de tierra, ponla en un recipiente hermético resellable antes de guardarla. La polenta fina de tierra se mantiene por más tiempo, ya que es de-germinada y no contiene el aceite del germen.

  3. Mantén la polenta cerrada instantánea en un lugar fresco y seco durante aproximadamente dos meses. Guarda la polenta instantánea en un recipiente hermético con cierre en la nevera durante unos dos días.

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Escrito por esperance barretto | Traducido por juan ignacio ceviño