Allimentos que son buenos para el hígado graso

La enfermedad del hígado graso es una patología causada por el exceso de grasas dentro de las células hepáticas. El resultado es un aumento de tamaño del hígado, lo que produce dolor o malestar en la parte superior derecha del abdomen. El hígado graso es la enfermedad hepática más común causada por el abuso de alcohol, según el Centro Médico de la Universidad de Maryland. Si es inducido por el alcohol, el hígado se repara a sí mismo una vez que la persona deja de consumirlo. Pero sea causada por el alcohol o no, esta enfermedad puede mejorar con una dieta saludable.

Frutas y hortalizas

Las frutas y hortalizas proveen una infinidad de nutrientes valiosos, incluyendo vitaminas, minerales y antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico del cuerpo y ahuyentan las infecciones y las enfermedades. La Clínica Mayo sugiere una dieta rica en frutas y hortalizas para reducir los síntomas de enfermedad del hígado graso. Estos alimentos son ricos en nutrientes pero bajos en calorías, lo que también podría ayudar a prevenir o ayudar a tratar esta enfermedad. Incorpora frutas variadas y coloridas con una frecuencia regular y sistemática para mejores resultados. Las frutas y hortalizas particularmente ricas en antioxidantes son los arándanos, las cerezas, las frambuesas, las naranjas, los pomelos, las papayas, los tomates, las espinacas, el brócoli, la col berza, los granos de mostaza y los pimientos.

Cereales integrales

Los cereales integrales aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra dietaria. La ingesta de estos alimentos se asocia con una reducción del riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes y otras patologías graves. Los alimentos con un índice glucémico alto, o aquellos que afectan los niveles de azúcar en la sangre dramáticamente, podrían exacerbar los síntomas de hígado graso, mientras que una dieta rica en alimentos con bajo índice glucémico podría ayudar a prevenir o tratar esta enfermedad. Si tienes riesgo de hígado graso, reemplaza los alimentos con carbohidratos enriquecidos o procesados, como el pan blanco, los cereales azucarados y los bocadillos procesados, que ofrecen poco valor nutricional y podrían alterar los niveles de glucemia. Las elecciones valiosas de cereales integrales son avena, trigo burgol, espelta, cebada, arroz integral o salvaje y centeno. Incorpora una variedad de cereales integrales en tu dieta rutinariamente para obtener los mayores beneficios nutricionales.

Grasas insaturadas

Las grasas insaturadas, como las presentes en los frutos secos, semillas y aceites vegetales, promueven la salud del corazón, el funcionamiento cerebral y el bienestar general cuando se consumen en cantidades apropiadas. Las grasas saturadas y trans, comúnmente presentes en los alimentos fritos, las carnes rojas y los productos lácteos ricos en grasas, aumentan el riesgo de enfermedades y podrían ser perjudiciales para quienes padecen enfermedad hepática, afirma la Clínica Mayo. Las elecciones de grasas saludables incluyen aceite de oliva, aceite de canola, nueces, almendras, paltas y semillas. Los ácidos grasos omega-3, grasas esenciales que el cuerpo no puede producir por sí mismo, están presentes en el salmón, el atún, la caballa, las sardinas, las nueces y el aceite de canola. Incorpora una variedad de fuentes de grasas saludables en tu dieta con regularidad para obtener la mayor cantidad de beneficios. Como las grasas de la dieta ayudan a absorber nutrientes, disfruta de las grasas saludables como agregados a las comidas nutritivas que incluyen hortalizas, frutas y/o cereales integrales para intensificar los resultados nutricionales.

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Escrito por august mclaughlin | Traducido por paula santa cruz