Alimentos a evitar con un "conteo de hígado" elevado

Si tu médico te informa que tienes un "conteo de hígado" elevado luego de un examen de sangre de rutina para la función hepática, puedes padecer una enfermedad en el hígado. Los exámenes para detectar este tipo de dolencia buscan niveles altos de proteínas, bilirrubina y enzimas en la sangre, lo cual ocurre cuando el hígado deja de funcionar de manera apropiada. Un panorama de sangre completo, realizado de manera típica como parte de un examen físico de rutina minucioso, por lo general incluye uno o más exámenes de muestreo de la función hepática, de manera tal que puedes pasar ese tipo de prueba sin darte cuenta. A continuación de obtener un conteo de hígado elevado en un examen de sangre de rutina, es probable que el médico ordene pruebas adicionales con el fin de determinar si realmente tienes una enfermedad hepática. Si el profesional diagnostica una afección de esta clase, puede sugerirte cambios en la dieta. Un plan alimentario bajo en sal y proteínas puede ayudar a tu hígado a mantener su funcionamiento de la manera más eficiente posible.

Causas


La dieta representará un rol significativo en la recuperación.

El virus de la hepatitis o el abuso de alcohol pueden causar enfermedad cardíaca. De manera adicional, en algunos casos, tu propio sistema inmunológico puede atacar el hígado y provocar daños. El médico puede ordenar exámenes adicionales, muy específicos, con el fin de determinar la causa exacta de tu enfermedad hepática. Si la causa fuese la hepatitis, el profesional prescribirá una serie completa de drogas con el objetivo de combatir la afección. Si el origen fuese el abuso de alcohol, una vez diagnosticado el problema, el médico discutirá contigo los cambios necesarios en cuanto al estilo de vida. Es importante seguir las recomendaciones médicas con cuidado, de manera tal que puedas evitar un daño mayor al hígado. La dieta representará un rol significativo en la recuperación, de manera que asegúrate de comprender con exactitud lo que necesitas hacer.

Proteínas


Controla el consumo de proteínas y sodio.

El hígado lleva a cabo funciones clave en cuanto a la digestión de proteínas. Necesitas proteínas en la dieta para construir tejido muscular; de todos modos, un exceso de este nutriente puede abrumar el organismo si padeces una enfermedad hepática, que puede conducir de manera potencial a la acumulación de productos tóxicos de deshecho que podrían lesionar el cerebro. Cuando sufres una enfermedad hepática, es necesario limitar las proteínas. Esto significa evitar grandes cantidades de carnes, pescado o aves, y controlar el consumo de productos lácteos, frutos secos, legumbres y cereales integrales con cuidado, ya que todos ellos contienen grandes cantidades de proteínas. El médico te indicará con exactitud cuántas proteínas puedes consumir de manera cotidiana, basándose en el funcionamiento del hígado. Asegúrate de ingerir esa proteína diaria en pequeñas cantidades a lo largo de la jornada, en lugar de hacerlo de una vez, ya que dispersar la ingesta proteica puede ayudar a mejorar su procesamiento.

Sal


Evita los alimentos con elevado contenido proteico.

Si sufres una enfermedad hepática, también necesitarás evitar los alimentos salados. De manera normal, el hígado ayuda a procesar los líquidos; sin embargo, no puede realizar esta función de forma adecuada si padece una afección que lo impida. En el caso de una dolencia hepática, la sal provoca una retención de líquidos que puede resultar en la hinchazón de brazos, piernas y aún el mismo hígado. Retira la sal de mesa, y no la uses al cocinar ni en la mesa. Además, ten cuidado con los alimentos procesados tales como galletitas, sopas, comidas congeladas, aderezos para ensaladas y salsas, ya que muchos de estos productos contienen grandes cantidades de sodio. Aún los simples vegetales enlatados pueden contener demasiada sal. Cuando adquieras alimentos procesados o enlatados, busca las versiones "sin sal" o con bajo contenido de sodio. Asimismo, evita los productos cárnicos procesados como la panceta; no solo tienen un contenido de sal elevado, sino que también son elevados en proteínas.

Consideraciones


El médico puede indicarte con exactitud cuánta sal y proteínas puedes consumir de manera diaria.

El médico puede indicarte con exactitud cuánta sal y proteínas puedes consumir de manera diaria; sin embargo, en general deberías evitar los alimentos con un contenido elevado de ambas. Puedes mantener tu enfermedad hepática bajo control solo con restricciones mínimas en la dieta, aunque descubrirás que necesitas evitar más alimentos con el fin de sanar tu hígado. El profesional te explicará lo que debes hacer, y qué alimentos debes evitar. Si tienes problemas para lidiar con la dieta adecuada a este tipo de afección, pide a tu médico que te derive a un nutricionista especializado en enfermedades hepáticas.

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Escrito por j.m. andrews | Traducido por sofia elvira rienti