¿Cómo afecta la presión del aire el rebote de una pelota de fútbol?

Un rebote predecible hace que el fútbol sea más difícil de disfrutar a nivel principiante. Y es una necesidad para el fútbol profesional, donde los atletas dotados como la estrella brasileña Marta necesita trabajar con una pelota que rebote correctamente en respuesta a su toque artístico con el pie. La presión del aire es una de las variables que afecta el rebote de una pelota de fútbol, como cualquiera que haya jugado algún deporte con pelota puede entender intuitivamente.

Regulaciones

Las Leyes de Juego de la FIFA contienen un pasaje en la Ley 2: La pelota, en el que se requiere que la misma sea esférica e inflada con una presión igual a 0,6 a 1,1 atmósferas, el equivalente a 8,5 a 15,6 psi al nivel del mar. El físico teórico inglés y jugador de fútbol John Wesson escribe en "La ciencia del fútbol" que esta regla en realidad implica una diferencia de presión entre la parte interior y la exterior de la pelota. La parte exterior de la misma es de 1,0 atmósferas, él explica, y la interior es esa misma cifra más el requisito de la FIFA, es decir, 1,6 a 2,1. También estipula que cualquier presión menor a 1,0 atmósferas haría que la pelota colapsara, y una presión de 1,1 haría que la pelota resultara floja y apenas inflada.

Elasticidad

El rebote de una pelota de fútbol "parece tan natural que pedir una explicación podría no parecer aparente", escribe Wesson. Para describir lo obvio, él dictamina que cuando una pelota sólida rebota, como una pelota de golf, la elasticidad proviene del material que le permite rebotar. Una pelota vacía con un cubierta, como una pelota de fútbol, casi no tiene elasticidad, así que al tirar una pelota desinflada, la misma permanece en el suelo. Desinflar una pelota de fútbol del máximo recomendado puede llegar a ser útil durante una práctica, por ejemplo, si quieres trabajar en hacer malabares con la pelota y quieres que rebote menos al golpear tu pie, dice Alan Hargreaves en "Habilidades y estrategias para entrenar fútbol".

Presión

Una pelota de fútbol presurizada obtiene su elasticidad y rebote de las moléculas de aire atrapadas en su cubierta a un volumen mayor al que existe en la atmósfera de afuera. Las moléculas se mueven en direcciones azarosas a alta velocidad, chocando unas con otras y la parte interior de la cubierta de la pelota crea presión y endurece la superficie. La presión del aire es uno de los tres factores que afectan la duración del rebote, los otros son el tamaño y el peso. Dado que la FIFA estipula como estándar del tamaño y peso de la pelota unas 27 a 28 pulgadas (68,58 a 71,12 centímetros) y 14 a 16 onzas (396,89 a 453,59 gramos), la presión provee la variable más probable para afectar el rebote.

Contacto con el suelo

Antes de que la pelota contacte con el suelo, la presión del aire es uniforme a lo largo de toda la pelota, escribe Wesson. Pero cuando la misma golpea el suelo, se deforma en incrementa la presión del aire alrededor del área deformada y rápidamente a lo largo del interior de la pelota. La presión uniforme durante el rebote incrementa porque el contacto de la parte inferior de la pelota con el suelo reduce el volumen de la misma. Una pelota que golpea el suelo a 20 mph (32,19 kph) se desvía alrededor de 1 pulgada (2,54 centímetros) y la presión se incrementa alrededor de un 5%, según Wesson.

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Escrito por rogue parrish | Traducido por lautaro rubertone