¿Cómo afecta el ejercicio regular a las venas y arterias?

Tus arterias y venas son las autopistas internas y vías que proveen a tu cuerpo con la sangre vital y nutrientes que necesita para funcionar diariamente. Si alguna de esas arterias o venas se daña o se bloquea, tendrás el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, ataques cardíacos o un infarto. Es importante que hagas todo lo que puedas para cuidar tu sistema circulatorio, y el ejercicio es una herramienta valiosísima para ayudarte a seguir el camino de una vida larga y saludable.

Las autopistas de tu cuerpo

Las arterias y venas llevan sangre por todo tu cuerpo. Las arterias llevan la sangre desde el corazón hacia los órganos y músculos. Las venas llevan la sangre nuevamente al corazón, desde esos mismos órganos y músculos. Las principales arterias incluyen las arterias coronarias del corazón, las arterias carótidas y la arteria cerebral, y las arterias periféricas, las cuales se extienden hacia tus miembros.

Policía bueno y policía malo

Si tus venas y arterias se bloquean por una acumulación de grasa o colesterol, para tu corazón es más difícil bombear la sangre hacia donde necesita ir. El ejercicio regular de intensidad baja o moderada es suficiente para reducir los niveles de LDL (o colesterol "malo") y de grasa en tu sangre y tus arterias, previniendo potenciales bloqueos (llamados placas) y haciendo más fácil que fluya la sangre. Los niveles más intensos de ejercicio pueden elevar el colesterol HDL o "bueno", el cual es necesario para tu cuerpo. El colesterol HDL no tapona o bloquea tus arterias.

Estiramientos y respiración

La otra forma principal en la que el ejercicio regular afecta tus venas y arterias es en mantener a tus arterias grandes flexibles, lo que significa que serán lo suficientemente elásticas para estirarse y permitir más flujo sanguíneo cuando sea necesario, como una manguera de incendios. Como resultado, es más probable que tu presión sanguínea se mantenga en niveles normales durante momentos de estrés sobre el cuerpo, en lugar de niveles peligrosamente elevados, aliviando la presión sobre el corazón y el sistema respiratorio.

Trabaja tu cuerpo

El ejercicio de intensidad baja a moderada puede incluir cualquier cosa, desde una caminata vigorosa hasta nadar o andar en bicicleta. Niveles más intensos de ejercicios incluyen actividades como carreras de larga distancia, danza de alto nivel energético o entrenamiento en circuitos. Cuerpos científicos reconocidos y acreditados como la American Heart Association y el Centers for Disease Control and Prevention recomiendan realizar al menos 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada casi todos los días de la semana para asegurar que tu cuerpo continúe manteniéndote feliz y saludable.

Seguridad y cuidado

Siempre consulta con tu médico antes de involucrarte en cualquier actividad física moderada o intensa. Si normalmente llevas una vida sedentaria y no estás acostumbrado al ejercicio, comienza con algo simple, como una caminata. Si tienes antecedentes de enfermedad cardíaca o infartos, el ejercicio regular es bueno para tu recuperación y ayuda a prevenir una re-ocurrencia de problemas.

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Escrito por steven lowis | Traducido por mike tazenda