Cómo afecta correr teniendo caderas débiles

Cuando corres, un problema menor puede causarte muchos otros problemas, a menudo iniciando con dolor en tu talón de Aquiles y terminando con incomodidad en tu rodilla o cadera. Los músculos en tus caderas afectan sutilmente el cómo se mueven tus piernas y reaccionan al golpear el piso. Las caderas débiles afectan tu correr al dar soporte inadecuado a tus piernas permitiendo que un movimiento descontrolado afecte tus articulaciones y músculos.

¿Qué sucede cuando corres?

Cuando tu pie golpea el piso a medio paso, el peso de tu cuerpo causa que el arco colapse hacia adentro. Esto hace que tu tobillo rote hacia adentro, seguido por la rodilla. La rotación interna de tu rodilla causa que tu pierna superior gire también hacia adentro. Los músculos de tu cadera trabajan para controlar y absorber el movimiento de la pierna superior y dispersando la energía de rotación. Si los músculos de tus caderas son débiles, permitirán que la rotación continúe, aplicando más presión de la necesaria sobre tu rodilla, tobillo y pie.

Desempeño

El desequilibrio de las caderas débiles causa que tus piernas roten de manera anormal cuando corres. Esto afecta tu pisada, y a su vez, disminuye tu velocidad. Si corres sobre una superficie accidentada, las caderas débiles no dan soporte a tus pies cuando golpean el suelo en ángulo como deberían, acortando tu paso. La debilidad de esos músculos es a menudo peor en uno de tus costados, lo que crea una pisada desigual, forzando que una pierna trabaje más que la otra. Esto resulta en un desequilibrio muscular que podría causar que tu costado más débil se de por vencido a la mitad de tu trayectoria.

Dolor y lesiones

Los corredores afrontan muchos dolores en sus articulaciones, músculos y tendones. La primera señal de caderas débiles es probablemente un dolor, agudo o constante en la rodilla, tobillo o arco del pie. Muchos corredores lo consideran una señal de que necesitan nuevos o mejores zapatos para correr. Sin embargo, el dolor persistirá después de reemplazar tus zapatos, eventualmente afectando no sólo tu correr sino también tu vida diaria. Cuando inicia una lesión seria en tus articulaciones o tendones, el trote, caminar o pararte se vuelve doloroso. El sitio exacto del dolor y la lesión varía de persona a persona.

Consideraciones

Nunca intentes auto evaluar o tratar el dolor o lesión que sufres al correr. Las investigaciones sobre los efectos de las caderas débiles y el correr no son concluyentes y los descubrimientos son diferentes entre individuos. Correr es una actividad rigurosa que causa presión en tus articulaciones con o sin la debilidad de las caderas. Si sufres de dolor de rodilla, tobillo o pie, la causa puede ser variada. Para fortalecer los músculos de las caderas como medida preventiva, realiza ejercicios como los puentes (bridges), levantamiento de piernas (leg raises), extensiones de cadera (hip extensions), contracción de caderas (hip abductions) y flexiones de cadera (hip flexions). De manera alternativa utiliza un aparato de abducción y aducción. Consulta con tu médico antes para que te aconseje cuántas repeticiones realizar y con qué frecuencia te ejercites. Aprende la forma correcta de todos los ejercicios de un entrenador certificado para evitar lesiones. Si sientes dolor en tu cuerpo al correr o al realizar otros ejercicios, detente de inmediato y descansa hasta que te hayas recuperado.

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Escrito por serena styles | Traducido por glen boyd