Advil y los efectos del alcohol en el hígado

Advil es la marca comercial de la drogra antiinflamatoria no esteroide (NSAID, por sus siglas en inglés) ibuprofeno. Como otros NSAIDS, como el naproxeno y la aspirina, no se puede mezclar el ibuprofeno con el alcohol, ya que puede generar daño y enfermedades hepáticas. Tanto el Advil como el alcohol le agregan estrés al hígado, y cualquiera de estas substancias por sí sola, si se las emplea de manera riesgosa, también puede conducir a un daño hepático.

Daño hepático

Tanto el uso de alcohol como el de Advil pueden contribuir al daño hepático. El Advil, en casos raros, puede ocasionar un funcionamiento anormal del hígado y un daño hepático cuando se lo toma solo. Si bien Advil y otras marcas de ibuprofeno son habitualmente seguras cuando se las toma según las instrucciones y durante un período corto, los riesgos de daño hepático con ibuprofeno incrementan con el uso a largo plazo. Puede aparecer un nivel alto de enzimas hepáticas, que indican un daño en las células del hígado, en hasta un 15 por ciento de los pacientes que toman periódicamente NSAID, incluyendo el Advil, según informa Drugs.com. El uso de alcohol también está asociado con el daño hepático, y la combinación de alcohol con un NSAID como Advil puede rápidamente derivar en un significativo daño hepático, ya que el alcohol activa las enzimas que hacen que los NSAID sean aún más tóxicos para el hígado que lo habitual.

Daño hepático

Con el transcurso del tiempo, tomando Advil, alcohol, o especialmente ambas substancias juntas, se pueden producir enfermedades del hígado como cirrosis, hepatitis, ictericia e insuficiencia hepática. Cuando se lo toma durante mucho tiempo o en dosis más altas que las recomendadas, el daño hepático sostenido por el uso del Advil puede derivar en hepatitis, ictericia e incluso en insuficiencia hepática. Beber exageradamente alcohol también puede causar estas enfermedades hepáticas sin el uso de Advil, pero incluso cuando se bebe moderadamente, como tres tragos por noche, el alcohol puede contribuir al daño y a las enfermedades hepáticas si también estás tomando un NSAID como Advil. Por ende, es de suma importancia que nunca bebas alcohol y tomes Advil al mismo tiempo.

Efectos con una enfermedad hepática pre-existente

Los efectos adversos del ipubrofeno y/o del alcohol sobre el hígado pueden ser mucho peores si ya tienes una condición hepática preexistente, como hepatitis o una de las primeras etapas de enfermedad hepática alcohólica. Las personas que sufren de hepatitis, un tipo de enfermedad hepática que puede ser causada por una infección por haber bebido mucho alcohol, deben eliminar completamente el alcohol de sus vidas para no dañar más aún el hígado, lo que, en caso contrario, podría generar cirrosis, cáncer de hígado y/o insuficiencia hepática. Si sufres de hepatitis o de cualquier otro tipo de enfermedad del hígado, también es importante que consultes con tu médico antes de tomar Advil o ibuprofeno ya que estresa al hígado y puede producir un daño hepático y una progresión de la enfermedad.

Evitar los efectos dañinos para el hígado del Advil y el alcohol

Si bien tanto el alcohol como el Advil pueden usarse de manera segura, es importante tomar algunas precauciones al tomar estas substancias para evitar que dañen el hígado. Toma no más de dos bebidas alcohólicas por día; no tomes Advil para el dolor a no ser que te lo indique un médico; si te lo indica, no lo tomes durante mucho tiempo o en dosis mayores que las recomendadas; no bebas nada de alcohol si estás tomando Advil; no tomes alcohol si tienes enfermedad hepática; y consulta con tu médico antes de tomar Advil si tienes enfermedad hepática.

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Escrito por shannon george | Traducido por irene cudich