Adolescentes y las compras

Ir de compras con tu hija adolescente a veces puede parecer más una batalla campal que un día de ocio entre madre e hija. Las discusiones sobre qué tiendas visitar en línea, qué estilos son aceptables y los límites de tu presupuesto pueden derivar en malos ratos. Aunado a eso si tienes una adolescente poco entusiasta y malhumorada, es la mezcla perfecta para una salida con tintes dramáticos. En lugar de buscarte problemas, familiarízate con los posibles inconvenientes que puedas enfrentar y abórdalos con calma a medida que surjan.

Imagen corporal

Los cambios hormonales adolescentes llevan a algunas jóvenes a detestar su figura. Un poco más por aquí, no tengo lo suficiente por allá -tu sabes de qué va la cosa-. Según el sitio web KidsHealth, una organización sin fines de lucro dedicada a la salud de los niños, los cambios hormonales durante la pubertad acompañan al crecimiento (literalmente), transformando a los niños en adolescentes físicamente maduros. Antes de salir de casa, asegúrate de que tu hija se sienta cómoda en como luce para ir de compras. Usar su sudadera favorita o un par de jeans le dará confianza antes de poner un pie en el centro comercial. Felicítala por su gusto y búscale estilos que ella ya haya demostrado que le agradan. Y si alguna prenda no le favorece, desvía rápidamente su atención hacia algo que le quede mejor.

Presión social

El juego de usar marcas de diseñador encuentra su fundamento en la presión social. Las niñas a veces sienten que están siendo juzgadas si no usan las últimas tendencias. Según Sonya Thompson, profesora de ecología humana en la University of Alberta en Canadá, en sus declaraciones en The Mosaic, un periódico en línea: "Los adolescentes quedan atrapados en una versión muy superficial de la realidad. Una de las consecuencias de esto es que perdemos el contacto con lo que es realmente importante y nos centramos en cómo nos vemos y lo que usamos". Sin embargo, estas marcas tienen un precio que sin duda no caben en el presupuesto de regreso a la escuela. Encuentra un punto de equilibrio y deja que gaste en sus pantalones vaqueros de diseñador pero compra las camisetas y blusas en rebaja. Una prenda de moda la hará feliz y si el resto resulta económico no desequilibrará tu presupuesto.

Adicción a las compras

Entonces, ¿qué sucede cuando tu hija va al centro comercial ella sola y vuelve con las bolsas rebosantes de cosas nuevas? La adicción a las compras es un problema para adolescentes y adultos. "Al igual que otras adicciones, tienen que ver [las compras compulsivas] con la impulsividad y la falta de control de los impulsos", explica Donald Black, profesor de psiquiatría en la University of Iowa College of Medicine. Hacer compras de manera compulsiva da un sentido surrealista de realización, por lo que tu hija se siente importante. Si ves que ella desarrolla este comportamiento destructivo -ya sea su dinero o que te atormente con tu tarjeta de crédito- debes intervenir. Pero lo más importante es aumentar la confianza de tu hija, luego hazla devolver los atuendos. Si encuentras compras ocultas que estén al fondo de su armario, tal vez sea hora de buscar ayuda. Un psicólogo puede ayudarte a descubrir problemas ocultos.

Robar en tiendas

Muchos jóvenes intentan robar en tiendas. Antes de empezar a culparte a tí mismo, investiga los hechos. Patricia Ruffini, directora ejecutiva de la Colorado Springs Teen Court en Colorado, explica ese comportamiento diciendo que la mayoría de los adolescentes lo hacen buscando atención, desobedecer a la autoridad o para encajar con sus compañeros. Tu hija podría ser un buena chica que saca buenas notas y aún robar en tiendas. Muy pocas son inmunes. Si de repente ves su armario lleno de ropa que vale más que el dinero de su cuenta bancaria, hazle preguntas. Entonces siéntate con tu hija a hablar sobre las graves repercusiones de los robos, como tener antecedentes penales.

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Escrito por christina shepherd mcguire | Traducido por mario francia