¿Por qué algunos adolescentes chismean y esparcen rumores?

Casi todos los adolescentes chismean y esparcen rumores en al menos una ocasión, ya que no sólo es entretenido, sino que también les permite construir lazos entre ellos al compartir historias unos a otros. Al mismo tiempo, los rumores y las habladurías pueden causar mucho dolor, sobre todo cuando es tu hija la que se entera de que otros han murmurado asuntos sobre ella a sus espaldas. Además del gozo y del prestigio que genera tener siempre la historia más jugosa, puede haber razones más amenazantes por las qué los adolescentes gusten de esparcir rumores sobre los demás.

Definición

Muchos adolescentes confunden el hecho de chismear, cotillear y esparcir rumores con tener una conversación normal; no obstante, hay diferencias muy notables entre una cosa y la otra. De acuerdo con KidsHealth, una conversación es el proceso de comunicación entre dos personas; pero el chisme o cotilleo es generalmente un jugoso intercambio de información que probablemente ni siquiera es verdadera, que también involucra el hecho de criticar y decir cosas malas acerca de otra persona. De hecho, el hábito de chismear puede estar tan extendido y arraigado entre los adolescentes, que quizá ni se den cuenta de que lo están haciendo.

Para mejorar su autoestima

Los adolescentes que extienden rumores sobre otras personas o hacen comentarios hirientes, a menudo tienen una imagen pobre de sí mismos que se compensa al chismear cuando buscan sentirse mejor. De acuerdo con PBSKids.org, los adolescentes que se sienten inferiores al resto de sus compañeros se inclinan más inventar y esparcir rumores, en un esfuerzo para sentirse mejor. Ningún adolescente quiere estar en la parte inferior de la escala social, y por desgracia, a menudo el chisme es utilizado como herramienta para elevarse de nivel debido a que mejora la confianza personal de quien lo utiliza.

Para ganar estatus

No es raro que los adolescentes recurran al hábito de esparcir rumores para parecer más importantes. Cuando tienen información nueva sobre otra persona o cuando todo el tiempo parecen tener la primicia antes que los demás, automáticamente se convierten en una referencia cuando se trata de obtener detalles. Una vez que se dan cuenta de que la persona que lo sabe todo parece ser querida por el resto, pueden seguir recurriendo a esta técnica en un esfuerzo por ganar estatus y ser más populares. Los adolescentes también chismean y esparcen rumores para ser aceptados en las camarillas populares. El hábito también otorga cierto poder. Cuando alguien tiene el estatus sobre los demás, también tiene más poder dentro de su círculo de amigos y compañeros.

Para obtener atención

Los adolescentes que quieren hacerse notar también llegan a esparcir rumores sobre los demás. Si en un momento dado, un joven se siente relegado y olvidado, podría dedicarse a buscar chismes que los demás todavía no han escuchado. En un esfuerzo por llegar a ser el centro de atención, un adolescente puede apegarse a un grupo en donde luego compartirá el secreto. Entre la incredulidad o el asombro, el que comparte los rumores de pronto es asediado con más y más preguntas, ganando una gran cantidad de atención con la que puede deleitarse.

Consejos para detener el mal hábito

Si a tu hija gusta le gusta chismear y esparcir rumores, dale algo más constructivo que hacer. Intenta ayudarla a encontrar un pasatiempo que ocupe su mente o sugiérele que tome una actividad extracurricular en la que pueda participar ampliamente. Estas actividades ayudan a construir autoestima y hacer que se sienta mejor consigo misma, pero también la mantendrán ocupada de modo que tenga menos tiempo para pasar chismes y para estar al tanto de ellos. También es una buena idea decirle que se detenga a reflexionar y que se ponga en los zapatos de los demás. Pregúntale cómo se sentiría si alguien dijera de ella, lo mismo que está diciendo de otra persona. Poniéndose en el lugar de otros, quizá vea el error en su conducta. Siempre es buena idea animarla a que procure que los rumores se detengan comenzando por ella, sugiere PBS.org.

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Escrito por sara ipatenco | Traducido por pei pei